La inteligencia artificial se ha integrado de tal manera en nuestra vida diaria que resulta casi imposible evitar su presencia en dispositivos como teléfonos, correos electrónicos y motores de búsqueda. Sin embargo, una nueva iniciativa está surgiendo en las bibliotecas de todo el mundo para ayudar a quienes no están familiarizados con esta tecnología a comprenderla y, si lo desean, desactivarla.
Los talleres titulados “Evitar la IA” están ganando popularidad en muchas bibliotecas, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de explorar tanto los pros como los contras de la inteligencia artificial. Estos eventos brindan instrucciones detalladas sobre cómo desactivar las funciones de IA en plataformas y dispositivos ampliamente utilizados, abordando las preocupaciones de quienes sienten que la tecnología avanza a una velocidad que no pueden seguir.
La génesis de un movimiento
La idea detrás de estos talleres se inspira en un artículo de Hannah Cyrus, bibliotecaria del Bangor Public Library en Maine. Según Cyrus, el interés por estos talleres surgió tras recibir numerosas preguntas de los usuarios: “¿Cómo apago esto? ¿Por qué está tratando de escribir mis correos por mí?”. Ante la creciente inquietud sobre la invasividad de ciertas funciones de IA, decidió crear una plataforma educativa que empoderara a los usuarios para que pudieran gestionar su relación con estas herramientas digitales.
El primer taller de Cyrus superó todas las expectativas, inicialmente diseñado para un reducido grupo, tuvo que limitarse a 30 asistentes y abrió una lista de espera. Además, la transmisión en vivo del evento atrajo a otros 40 participantes. Esta respuesta entusiasta ha motivado a muchos bibliotecarios alrededor del mundo a desarrollar sus propios eventos similares.
La experiencia de los talleres
Un ejemplo de esta iniciativa es el trabajo de Charlie Bailey, quien ha organizado un taller “Evitar la IA” en la Biblioteca de South Philadelphia. La promoción del taller en redes sociales tuvo un alcance notable, superando los 2,000 “me gusta”, una cifra considerablemente más alta que la media habitual de las publicaciones de la biblioteca. Esto evidencia el interés público por comprender y gestionar la tecnología en una era dominada por la IA.
Durante las sesiones, los asistentes comparten sus experiencias y frustraciones relacionadas con la IA. Comentarios como “debo lidiar con una carga significativa solo para adquirir una casa y, en dos años, podría haber un centro de datos al lado de mi hogar” reflejan la preocupación de muchos sobre el impacto de la tecnología en sus vidas y comunidades. Además, una encuesta de Gallup revela que el 70% de los estadounidenses están preocupados por el impacto ambiental de los centros de datos de IA, lo que añade una capa de complejidad a la conversación sobre esta tecnología.
Cyrus señala que la resistencia a las funciones obligatorias de la IA puede ser un indicio de un creciente cansancio colectivo. “Hay una conciencia creciente de que estas herramientas y las empresas que las desarrollan tienen una influencia desproporcionada sobre nosotros”, afirma. Este sentimiento refleja una necesidad fundamental de los usuarios por recuperar el control sobre su interacción con la tecnología en un mundo donde la adopción parece forzada.
