Empresas de IA adquieren y destruyen libros raros para entrenamiento digital, mientras un juez avala la práctica como uso justo.

Empresas de IA adquieren y destruyen libros raros para entrenamiento digital, mientras un juez avala la práctica como uso justo.

El mundo de la inteligencia artificial está pasando por transformaciones radicales, y una de las más controversiales involucra la compra masiva de libros raros. Recientemente, se ha revelado que algunas empresas de tecnología están adquiriendo textos únicos y escaneándolos a través de maquinaria de alta velocidad que, incluso, destruye los ejemplares originales en el proceso. Esta técnica se utiliza para alimentar algoritmos que mejoran la capacidad de las máquinas para generar contenido, como correos electrónicos de marketing, pero plantea serias interrogantes éticas y legales.

Una de las plataformas que facilita este proceso es ISBNdb, que permite a los compradores realizar pedidos de hasta un millón de libros de manera anónima. La compañía ha creado un negocio en torno a la idea de «preservación digital», aunque la realidad es que muchas obras literarias que han sobrevivido guerras, incendios y el paso del tiempo están siendo reducidas a papel triturado, a menudo sin el consentimiento de sus propietarios o de la comunidad literaria.

Legalidad y Ética en la Era Digital

Una decisión judicial reciente ha apoyado esta práctica al dictaminar que la eliminación del original considera el uso «justo». Según la sentencia, al destruir el libro, solo queda una copia disponible en el mundo, lo que legaliza el proceso de digitalización a costa de la pérdida irreparable de obras históricas y culturales. Esto significa que, a medida que más empresas invierten en compilar bases de datos textuales, la destrucción de libros raros podría acelerarse, generando una ola de críticas tanto dentro como fuera del sector tecnológico.

El líder de Anthropic, una de estas empresas, ha contratado al exresponsable de asociaciones de Google Books con el objetivo de recopilar “todos los libros del mundo”. Este enfoque, que prioriza la acumulación de datos sobre la preservación cultural, pone en el punto de mira la responsabilidad social de las empresas tecnológicas y su papel en la conservación del patrimonio literario.

A medida que este fenómeno avanza, se hace evidente que el modelo de negocio basado en la destrucción de libros físicos para alimentar la inteligencia artificial podría convertirse en una práctica común. Esto exprime la necesidad de un diálogo más profundo sobre los límites éticos y legales de la IA y su impacto en la cultura y la historia.

Queda por ver cómo reaccionarán los autores, editores y la sociedad en general ante esta nueva realidad. La preservación del conocimiento y la cultura está en juego, y es fundamental que todos los actores involucrados se pronuncien sobre prácticas que, aunque legales, pueden resultar moralmente cuestionables.