En los últimos años, la intersección entre la ciencia, la biotecnología y el comportamiento del consumidor ha tomado un protagonismo inesperado en la industria de la belleza. Este cambio es liderado por Melisse Shaban, CEO de Aramore, una marca de cuidado de la piel que posiciona la salud celular por encima de las narrativas tradicionales de anti-envejecimiento. Según Shaban, el enfoque ya no debe ser cómo puede la piel verse más joven mañana, sino cómo puede funcionar de forma óptima durante décadas.
Aramore se centra en la ciencia de los precursores de NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido), moléculas fundamentales para el funcionamiento celular. Esta marca busca ofrecer un sistema de entrega tópica que soporte la salud celular, permitiendo a los usuarios vivir mejor en su piel a largo plazo. Shaban destaca que “no se trata solo de un sistema de entrega, sino de contribuir a la salud celular y a la longevidad” de los consumidores.
La noción de salud celular ha ganado terreno entre aquellos que ven el bienestar no solo desde la dieta o el ejercicio, sino como parte integral de la belleza. “NAD+ no es un concepto nuevo ni para la medicina ni para la investigación; cada célula viva lo necesita para renovar su energía y funciones”, explica Shaban. La tarea pendiente es traducir esta ciencia en un lenguaje comprensible y en productos útiles para el día a día.
Un nuevo enfoque para el cuidado de la piel
En un mercado saturado de marcas que prometen resultados inmediatos en brillo, firmeza y textura, Aramore intenta diferenciarse al enfatizar el cuidado integral de la piel a través del rendimiento celular. “No es una historia fácil de contar, pero es crucial entender que envejecemos de adentro hacia afuera. Si logramos que nuestras células funcionen óptimamente, los signos del envejecimiento disminuirán”, comenta Shaban. Esta filosofía puede resultar un motivador potente para construir una marca sólida.
La terminología de la longevidad se ha convertido en un tema recurrente dentro del bienestar. Sin embargo, Shaban aclara que no se trata simplemente de un nuevo nombre para el anti-envejecimiento. “En realidad, se trata de cómo envejecemos. La gestión de la edad debe llevarnos a obtener lo mejor de nosotros mismos a lo largo de los años”, señala.
Este enfoque coincide con un periodo en el que los consumidores muestran mayor disposición a vincular la belleza con la salud a largo plazo. Hace dos décadas, el entendimiento sobre la importancia del NAD+ en el organismo no era significativo; sin embargo, Shaban estima que hoy la conciencia sobre este componente podría estar entre el 30% y el 35% en relación a la piel.
Desafíos en un mercado saturado
Aramore enfrenta el desafío de convertir un concepto científico denso en una marca digna de confianza. Para Shaban, la credibilidad proviene de los hechos y no de las afirmaciones vacías. “La diferenciación real proviene de la ciencia clínica, asegurando que nuestras afirmaciones son respaldadas por estudios sólidos”, asegura. Su complejo de NAD+ fue desarrollado por un equipo de renombre académico de Harvard y MIT, y se ha demostrado que genera más producción de NAD+ en la capa basal de las células de la piel.
La educación del consumidor es clave. “Creo que la gente puede comprender conceptos complejos si se enmarcan de manera sencilla. Una vez que aparecen los signos de envejecimiento, es mucho más difícil revertirlos. La prevención es la oportunidad real aquí”, comenta Shaban, quien también asegura que el futuro del cuidado de la piel puede ser más funcional y menos complicado.
La visión de Aramore no es seguir tendencias temporales, sino centrarse en la biología y las necesidades del cuerpo. “Nuestro objetivo es estar a la vanguardia en cómo entregar salud celular a todos los seres vivos”, concluye Shaban, dejando claro que su compromiso con la ciencia guiará el futuro de la marca y su impacto en la salud y el bienestar del consumidor.
