Bruselas establece nuevas regulaciones para el uso de ChatGPT y la generación de imágenes con IA en el ámbito empresarial

Bruselas establece nuevas regulaciones para el uso de ChatGPT y la generación de imágenes con IA en el ámbito empresarial

La inteligencia artificial (IA) se ha transformado en una herramienta fundamental para autónomos y pequeñas empresas, facilitando desde la creación de contenido hasta la automatización del servicio al cliente. Sin embargo, el panorama está a punto de cambiar radicalmente con la entrada en vigor de nuevas regulaciones en la Unión Europea.

A partir del 2 de agosto de 2026, los negocios deberán cumplir con las obligaciones de transparencia establecidas en la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) de la Unión Europea. Esta legislación pretende asegurar que tanto consumidores como usuarios sean informados de manera clara cuando los contenidos hayan sido generados o modificados por algoritmos de IA.

Objetivo de la Ley: Transparencia y Confianza

La norma tiene como meta que cualquier persona pueda identificar cuándo está interactuando con un sistema de IA y cuándo el contenido que consume ha sido manipulado por esta tecnología. El artículo 50 del Reglamento de Inteligencia Artificial introduce una serie de medidas que aplicarán a todas las empresas, independientemente de su tamaño, requiriendo una mayor claridad sobre el uso de estas herramientas.

No se trata de prohibir el uso de la IA, sino más bien de minimizar las posibilidades de engaño y confusión entre los consumidores, al tiempo que se fortifica la confianza en el uso de estas herramientas. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), el uso de IA ha experimentado un aumento notable entre las pequeñas empresas en España, duplicándose en el último año. Por lo tanto, la implementación de estas nuevas regulaciones impactará a un número creciente de emprendedores.

Las empresas necesitarán señalar específicamente qué contenidos han sido generados por IA. Si un audio, video o texto puede razonablemente dar la impresión de haber sido creado por una persona, el usuario debe ser informado sobre la intervención de un sistema de IA, siempre que la normativa así lo requiera.

Existirán excepciones; por ejemplo, si el contenido es significativamente revisado o supervisado por un ser humano antes de su publicación, podría estar exento de ciertas obligaciones de etiquetado. Esto implica que un artículo periodístico que utiliza IA como herramienta de apoyo, bajo la supervisión de un periodista, podría no requerir etiquetado específico.

Vigilancia Especial sobre Contenidos Multimedia

La normativa prestará especial atención a imágenes, audios y videos alterados con IA, conocidos como deepfakes. Estos contenidos deberán avisar que han sido generados o modificados mediante inteligencia artificial. La Comisión Europea también hace distinciones según el contexto de uso, diferenciando entre aplicaciones informativas, artísticas y aquellas que pueden inducir a engaño.

Código de Buenas Prácticas para Facilitar el Cumplimiento

En junio, la Comisión Europea emitió un Código de Buenas Prácticas para el marcado y etiquetado de contenidos generados por IA. Este documento, de carácter voluntario, sirve como guía para las empresas y establece recomendaciones para presentar avisos de manera adecuada y cumplir con las expectativas de transparencia exigidas por el reglamento.

Consecuencias de la Incumplimiento

La nueva legislación también incorpora un régimen de sanciones para aquellos que no cumplan con sus artículos, aunque las multas dependerán de la gravedad de la infracción. En situaciones severas, las sanciones pueden alcanzar millones de euros o un porcentaje de la facturación anual de la empresa implicada. Sin embargo, la intención primordial es fomentar la adopción uniforme de la normativa y promover la transparencia en el uso de la IA, en lugar de sancionar desde el inicio.