A las pocas horas de iniciar el nuevo año, Mariana Valkova se dirigió a un cajero automático situado en el vibrante bulevar Vitosha de Sofía. Bulgaria había hecho historia al convertirse en el vigésimo primer país de la Unión Europea en adoptar el euro, una decisión que fue recibida con una mezcla de alegría y temor. A sus 58 años, esta programadora no pudo resistir celebrar la ocasión y retiró 100 euros para admirar los nuevos billetes. Junto a sus amigos, disfrutó del tradicional baile Horo en la tarde de Año Nuevo en el corazón de la capital búlgara.
Celebraciones en el corazón de Sofía
La medianoche vio a multitudes reunirse frente al Banco Nacional Búlgaro, desafiando el frío intenso, mientras se proyectaban imágenes de la vieja moneda, la leva, que había estado en circulación desde 1880. “Nuestra entrada en la eurozona fomentará el desarrollo de negocios y nos acercará aún más a Europa”, predijo Valkova, llena de optimismo.
A pesar de ser festivo, muchos locales estaban abiertos y repletos de compradores. Ivan Morsova, empleado de una tienda de outlet, confesó sentirse abrumado: “El cambio de sistema entre la leva y el euro ha sido complicado. En pocas horas, nos quedamos sin euros y tuvimos que pedir a los clientes que pagaran con tarjeta”. Esta mezcla de monedas coexistirá hasta finales de enero, tras lo cual solo se aceptará el euro.
Desde hace dos meses, los comercios habían comenzado a mostrar precios en euros, provocando que, a menudo, los precios terminen en céntimos. Nina Zareva, una vendedora de calcetines de 57 años, resaltó que la nueva moneda revitalizará una economía que ha sido golpeada por la crisis política. Bulgaria tiene la renta per cápita más baja de la UE, estimada en 11,330 euros para 2024, y las recientes protestas de la generación Z contra la corrupción causaron la dimisión del Gobierno. “La llegada del euro es una chispa de esperanza”, afirmó Zareva.
Expectativas y preocupaciones sobre precios
Sin embargo, algunos comerciantes anticipan un aumento de precios. Maria Doncheva, propietaria de un bar especializado en vino búlgaro, contó que sus proveedores ya han incrementado los costos. “Hemos tenido que subir precios, aunque solo unos 20 céntimos por el momento”, aclaró. Algunos negocios han cerrado temporalmente, esperando que la transición a la nueva moneda redunde en tranquilidad comercial.
En el Mercado de Las Mujeres, el más grande de Sofía, muchos puestos estaban cerrados, y los que operaban, enfrentaban el dilema de aceptar euros o volver a la leva. Nikolai Spasov, un vendedor de frutas, explicó: “Comenzamos devolviendo en euros, pero pronto tuvimos que regresar a la leva porque los clientes lo pedían”.
La historia del euro inicia con su introducción en 12 países el 1 de enero de 2002. Bulgaria entró en la “sala de espera” para adoptar el euro en 2020, junto a Croacia, que lo implementó en 2023. Georgi Angelov, economista del Instituto Sociedad Abierta, señaló que ahora Bulgaria podrá influir en decisiones dentro de la eurozona, lo que promete un comercio más dinámico y precios más estables.
Visiones divididas sobre el futuro
Con más de 6 millones de habitantes, Bulgaria ha defendido la adhesión al euro como un impulso para su economía, buscando además protegerse de la influencia rusa. Sin embargo, no todos están convencidos; un 49% de la población se opone a la moneda única. A pesar de las inquietudes, el presidente Rumen Radev considera la entrada al euro como un “paso final” hacia la integración con la comunidad europea. Lamentó, no obstante, la falta de un referéndum para consultar la opinión popular.
Desde finales de diciembre, las colas en casas de cambio y bancos han sido constantes. Muchas personas no solo cambian a euros, sino que también adquieren oro; podrán canjear hasta 10,000 euros al mes sin comisión. Sin embargo, algunos, como Trayan Damyanov, un corredor de seguros de 34 años, ven el euro con desconfianza. Afirmó que la inflación es más alta de lo que indican las cifras oficiales, apuntando un 20% en ciertos alimentos.
El exministro de Finanzas, Asen Vasilev, asegura que está trabajando para mitigar los temores. “A largo plazo, el euro permitirá gastos más bajos en transacciones y oportunidades de inversión”, afirmó. Vasilev también destacó cómo el euro ha evidenciado el dinero negro en circulación, un fenómeno que podría seguir afectando diversos sectores.
A medida que Bulgaria se prepara para un futuro con el euro, la transición promete ser un reto lleno de esperanza y dudas, sin dejar de ser una etapa importante en su camino hacia una mayor integración europea.
