La Peste Porcina Africana (PPA) ha puesto en jaque a la industria cárnica española, generando una alarma creciente tanto en el Gobierno como entre los productores del sector. Aunque aún se desconoce el origen exacto del brote, se han detectado seis casos en la sierra de Collserola, situada en Barcelona. Las hipótesis son múltiples: ¿se intoxicaron los jabalíes al alimentarse de basura? ¿Recibieron alimentos contaminados? O quizás, ¿tuvieron contacto con algún ejemplar que cruzó desde el extranjero? Por el momento, no hay registros de casos en Francia o Portugal.
Impacto en el sector porcino
La situación es delicada y ha llevado al Gobierno a actuar con rapidez. Luis Planas, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, enfatizó la necesidad de equilibrar la transparencia con la protección de los intereses comerciales. Se estima que las exportaciones cárnicas representan un valor de 8.800 millones de euros, un número que pone de manifiesto la importancia de gestionar la crisis de manera efectiva.
El Ministro ha querido dar un parte tranquilizador al asegurar que, desde el punto de vista sanitarios, no existe riesgo para la salud humana, ya que la PPA no se transmite entre animales y personas. En el ámbito comercial, Planas destacó que, a excepción de las 39 granjas ubicadas en la zona afectada, que han sido confinadas en un perímetro de 20 kilómetros, las exportaciones hacia la Unión Europea siguen su curso normal. Esto significa que los 5.100 millones de euros que se exportan a estos países, que constituyen el 58% del total, no están en peligro.
La situación se mantendrá bajo estricta vigilancia, y se espera que cualquier nueva información se comunique de inmediato a través de canales oficiales. La industria cárnica se encuentra en un momento crítico, y su capacidad para superar este desafío dependerá de una respuesta rápida y eficaz.
