Durante un rato, José Luis Perales estuvo fallecido. Era todo patraña. El cantautor de setenta y ocho años, autor de temas tan icónicos como Un velero llamado libertad, se despidió de los escenarios el pasado abril y de este planeta un siete de agosto a las 9 de la tarde a raíz de un infarto. Varios medios recogieron la nueva, las redes se llenaron de mensajes de duelo por la pérdida de este pilar de la música de España. “Primero Friedkin y ahora Perales, este lunes es una desgracia”, comentó un usuario en Twitter (ahora famosa como X) compartiendo una de las múltiples noticias que anunciaban el fallecimiento del de España. Pero cuando llevaba media hora fallecido, José Luis Perales resucitó. Lo hizo desde sus redes sociales, con un vídeo en el que comunicaba que estaba en Londres cenando con su hijo. “De repente, nos encontramos con que alguien, con muy mala idea, ha dicho que me he muerto. Y la verdad es que estoy más vivo que nunca, más feliz que nunca, y que mañana ya nos volveremos a estar viendo en España”, explicó.

El tweet original que dio origen al bulo ya ha sido borrado, como una buena parte de las publicaciones que le prosiguieron. Solo quedan los mensajes de despedida e incredulidad por la muerte del renombrado. Pero los primeros son los que contestaban desde las veinte y cincuenta y dos (hora peninsular de España) a La Abuela García, una cuenta de humor situada en México, que con ciento veintisiete mil seguidores podría ser la primera en propagar el bulo por medio de un tweet, que ya no está libre. La misma cuenta, una vez que se desmintió la nueva, comenzó a publicar memes sobre la resurrección de Perales.

El verano es un instante ideal para captar la atención. La agenda informativa está a medio gas y es más simple que las noticias falsas consigan viralizarse. De hecho, Perales no fue el único a fallecer falsamente este lunes. Unas horas ya antes, fue el turno del pensador y escritor Fernando Savater, que la cuenta @EditoriaIAriel —una copia falsa de la verdadera Editorial Ariel, que pública los libros del donostiarra— dio por fallecido a las 14:35 horas. Tanto el tweet como la cuenta, que conforme la plataforma Internet Archive se creó en el mes de febrero de dos mil veintitres, desaparecieron a los pocos minutos. Sin embargo, al tratarse de la única cuenta que propagó el bulo, la falsa muerte de Savater no consiguió exactamente el mismo alcance mediático que la de Perales.

Mentiroso en serie en redes

No es la primera vez que los conocidos terminan muriendo en redes mientras que prosiguen vivos en el planeta real. Al expresidente Felipe González le tocó hace unos poquitos meses, seguido por un solo día de diferencia por la asimismo política Elena Salgado. En dos mil veinte, un par de años ya antes de su muerte real, fue el turno de Javier Marías. En este caso, de forma afín a lo que pasó con Savater, el anuncio lo dio una cuenta falsa de la editorial Alfaguara. Los escritores Mario Vargas Llosa, Isabel Allende y J. K. Rowling amplían la lista.

Una captura del tweet que daba la nueva de la falsa muerte del escritor Fernando Savater.

Las noticias de sus falsas muertes están vinculadas entre sí por haber sido difundidas por exactamente el mismo autor, el “campeón italiano de la mentira” Tommaso Debenedetti, como mismo se definió en una entrevista con este periódico. Para colar sus bulos, crea cuentas falsas como la de la editorial Ariel, haciéndose pasar por otras personas o entidades con una cierta relevancia, a fin de que a los usuarios más distraídos les resulte complicado comprender inmediatamente que se trata de una patraña. Cuando el bulo ya se ha viralizado en redes, el italiano reclama la autoría de la trola con el mensaje “cuenta falsa creada por el periodista italiano Tommasso Debenedetti”. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Savater, con un tweet que ya ha borrado. Hace unas semanas, procuró colar la muerte del escritor Arturo Pérez-Reverte.

El mismo Debenedetti reconoce que el periodo estival es el mejor medio de proliferación posible para la difusión de noticias falsas. “La prisa es mayor, las redacciones están medio vacías y caer en la trampa de las cuentas falsas es más fácil. Hace un año, durante el tórrido julio, muchos medios en español publicaron mi falsa noticias de la muerte de Benedicto XVI”, reconoce el italiano en un correo mandado a este periódico. “Y justo ayer, la falsa noticia del fallecimiento de Savater fue difundida en tiempo real por Telemadrid y La Vanguardia. Hay que reflexionar”, se vanagloria el creador.

“El objetivo de estas cuentas casi siempre se reduce a conseguir la atención en forma de likes o audiencia, aunque sea de forma temporal. Simplemente, buscan que les hagan caso”, explica el especialista en redes Marcelino Madrigal. En este caso específico, todo semeja señalar que el bulo tuvo origen en Latinoamérica, ya que fueron las cabeceras de esta zona —y de México en particular— las que propagaron en masa la nueva de la muerte del cantautor. Aunque los artículos hayan sido borrados, en Twitter queda el indicio de las publicaciones compartidas por los usuarios.

“En realidad, lo más probable es que el bulo haya llegado a Twitter en un segundo momento, y que se haya originado desde las aplicaciones de mensajerías”, agrega Madrigal. Alén de lo que vemos en redes públicas, como los tweets que se publican y se borran, estas noticias falsas tienen una vida ignota en las aplicaciones de correo, donde circulan sin atribución, y pueden tanto propagar como ser el origen de estos bulos.

Aunque la desaparición de las auténticas cuentas verificadas en Twitter hace más difícil saber de una ojeada si se trata de una fuente fiable, hay unas pistas que pueden facilitar esta tarea. Por ejemplo, mirando con atención el nombre de la cuenta, que acostumbra a ser muy similar al medio que está suplantando, si bien cambie solo una letra (en el caso de la editorial Ariel, una i latina mayúscula en vez de una L). También es esencial mirar la data de creación de la cuenta (sospechosa si termina de crearse), el número de tweets (en ocasiones es el primero que se publica) y la descripción del perfil, ya que habitualmente acostumbran a los primeros en aclarar que se trata de una parodia o de una cuenta humorística.