El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, abrió el espacio del Spain Investors Day en Madrid destacando el nuevo panorama que se presenta en 2026, en el que la volatilidad internacional plantea desafíos desde Teherán hasta Caracas. Según Groizard, este contexto de “entropía extrema” requiere revisar nuestros fundamentos económicos: la inversión en la transición energética no solo es idealismo, es “puro sentido común”.
Potencial de Inversión en España
Groizard subrayó que la clave para entender la inversión en nuestro país radica en su geografía y recursos físicos. Comparado con el resto de Europa, España y Portugal tienen una ventaja significativa, gracias a más de 300 días de sol al año y recursos eólicos un 5% a 10% más competitivos. Según reportes de consultoras internacionales, esto hace que la producción de hidrógeno verde sea un 20% más económica en la península.
El secretario resaltó que la transición energética ya no representa un obstáculo para el crecimiento. De hecho, el 92% del PIB global proviene de economías que están desacoplando el crecimiento económico de las emisiones. En España, esto se traduce en un crecimiento del 2,8% y una inflación controlada, con precios industriales de la energía que han pasado de ser un 32% superiores a la media europea en 2018, a un 21% por debajo en la actualidad.
Talento y Cadena de Suministro
Más allá de las condiciones naturales, Groizard destacó la sólida cadena de suministro industrial en España. Nuestro país tiene una presencia destacada en el 100% de la cadena de valor de la energía eólica y del 60% en la solar. Además, junto a Hungría, es uno de los destinos más atractivos de Europa para nuevas inversiones en la fabricación de baterías y vehículos eléctricos. La creación reciente de 33 fábricas para componentes clave como lingotes y obleas solares refuerza aún más esta estructura industrial.
La gestión de la red eléctrica también fue un tema central. Groizard aseguró que la infraestructura existente tiene la capacidad de atender más del doble de la demanda histórica, aunque el desafío ahora es colaborar con la industria para que esta capacidad se traduzca en proyectos concretos.
Un Entorno Regulatorio Seguro
El marco político y regulatorio fue otro de los puntos destacados por Groizard, quien argumentó que, pese a su complejidad, el modelo europeo ofrece una certidumbre que otros mercados no pueden igualar. Mientras que otros lugares corren el riesgo de enfrentar aranceles sorpresivos o cancelaciones de proyectos, Europa brinda una hoja de ruta estructurada respaldada por evidencias técnicas.
Groizard recordó que España es pionera, junto a Dinamarca, en consultar a los actores relevantes antes de formular cualquier propuesta legislativa. Este enfoque colaborativo actúa como una protección contra la polarización política, formando un consenso sobre la importancia de adecuadas redes eléctricas, vistas como motores de empleo y oportunidades industriales.
Llamado a la Inversión
El mensaje para los inversores internacionales es claro: en un mundo de incertidumbre, la inversión segura se encuentra donde hay recursos físicos, talento y estabilidad regulatoria. España no solo se posiciona como un líder en la lucha climática, sino también como el destino donde invertir tiene más sentido desde una perspectiva económica. “Inviertan donde el sentido común indica: en Europa y en España”, concluyó Groizard.
Finalmente, subrayó que la transición energética ha evolucionado a ser una herramienta clave para la seguridad y soberanía nacional. Mientras que la competencia con subsidios externos fue un tema candente a inicios de 2025, el enfoque actual se ha desplazado hacia la resiliencia en las cadenas de suministro y la estabilidad arancelaria, alcanzando un consenso político que demuestra que la energía renovable es sinónimo de oportunidades.
Durante el Spain Investors Day, también compartieron el escenario personalidades del ámbito político y empresarial, incluyendo al rey Felipe VI, el ministro de Industria y Turismo, y altos ejecutivos de reconocidas compañías.
Este evento no solo reafirmó el compromiso de España con la transición y la inversión sostenible, sino que también dejó claro que el futuro se construye sobre el entendimiento compartido y la acción conjunta frente a los desafíos globales.
