España ha dejado de ser el país con la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea, un dato que se ajusta estacionalmente para ofrecer una visión más acorde con la realidad del mercado laboral. Después de 39 meses seguidos liderando esta triste estadística, Finlandia ha tomado el relevo, alcanzando un desempleo del 10,6% en noviembre de 2025, según los últimos datos de Eurostat. En comparación, España reportó un 10,4% en el mismo mes. Este cambio se produce tras una mejora sostenida del mercado laboral español y un empeoramiento en la situación finlandesa, aunque ambos aún están lejos de la media comunitaria del 6% y de países como Malta (3,1%) y Polonia (3,2%).
Si analizamos otras metodologías de medición, España mantiene una posición predominante. Sin ajuste estacional, el desempleo en España es del 10,2%, mientras que en Finlandia se sitúa en un 9,7%. Si miramos las tendencias, España muestra un 10,4% contra un 10,1% de Finlandia. Esto se debe a que la nota de prensa de Eurostat mezcla diferentes tipos de datos, ofreciendo cifras ajustadas para la mayoría de los países, pero utilizando la tendencia para Finlandia. A pesar de esta diferencia, Eurostat justifica la inclusión de diversas métricas para ajustarse a la realidad de cada país.
El aumento del desempleo en Finlandia se atribuye a un bajo crecimiento económico, medidas de austeridad a lo largo de los años y el cierre de fronteras con Rusia, lo que ha llevado a un incremento en la búsqueda de empleo sin éxito. En un periodo de tres años, la tasa de desempleo finlandesa ha crecido desde el 6% que se registraba en 2022.
El cambio en el liderazgo del desempleo en Europa
El hecho de que Finlandia haya relegado a España del primer puesto en tasas de desempleo marca un hito significativo. Desde agosto de 2022, España había denunciado el mayor índice de desempleo ajustado estacionalmente de la UE. Durante este tiempo, había superado a Grecia, que anteriormente ostentaba esta posición. En términos generales, España ha liderado las estadísticas de desempleo en 52 de los últimos 54 meses, destacándose solo en dos ocasiones, donde Finlandia y Grecia hicieron un leve avance.
Históricamente, España arrastra la etiqueta de ser una de las economías con mayores tasas de desempleo en Europa. Durante los años posteriores a la Gran Recesión, se habló del acrónimo PIGS para referirse a las economías del sur de Europa más afectadas, siendo Grecia la más perjudicada. Desde 2012, España no había dejado de liderar esta triste estadística. En su peor momento, en 2013, las tasas de desempleo alcanzaron un 26,4%.
Durante la crisis financiera, España también ostentó el récord de desempleo, que no se volvió a ver superado hasta que el cierre de fronteras en Europa coincidió con la pandemia. En comparación, antes de la crisis del 2008, la tasa de desempleo se había mantenido por debajo del promedio europeo.
La constante lucha del mercado laboral español
A pesar de las mejoras recientes, el mercado laboral en España todavía presenta desafíos significativos. Según Lucía Vicent, profesora de Economía Aplicada, la alta precariedad y la temporalidad son rasgos característicos que siguen afectando a la estructura laboral. «La sensibilidad del empleo a los ciclos económicos hace que la creación y destrucción de puestos de trabajo sea más notoria durante períodos de recesión», explica.
Marta Escalonilla, experta en economía, añade que “los países nórdicos cuentan con regulaciones más flexibles y una mayor protección para los desempleados, lo que les permite manejar sus tasas de desempleo de manera más eficaz”. En contraste, el «modelo mediterráneo», incluida España, se caracteriza por una menor inversión en políticas activas, lo que contribuye a que las tasas de desempleo, especialmente entre los jóvenes, sigan siendo alarmantemente altas.
Las diferencias en los modelos económicos y laborales son clave para entender por qué la brecha entre España y otros países europeos en términos de desempleo sigue siendo notable. A medida que el país avanza hacia una mayor estabilidad laboral, aún cuenta con un largo camino por recorrer para alcanzar estándares más saludables en el mercado laboral.
