Europa ha logrado asegurar su suministro de gas durante varios inviernos tras la invasión rusa de Ucrania, y el mercado está reaccionando. Sin embargo, la normalidad aún parece lejana. Actualmente, los precios del gas natural en Europa, medidos en el índice Dutch TTF, han bajado a unos 30 euros por MWh. A pesar de la caída, estos precios se mantienen por encima del rango de 15-20 euros que se observaba antes del conflicto, lo que indica que la energía sigue siendo estructuralmente más cara.
Cambios en la Geopolítica Energética
En los últimos días, se ha comenzado a considerar la posibilidad de un acuerdo entre Rusia y Ucrania, lo que podría permitir que un mayor volumen de gas ruso regrese al mercado global y contribuya a la reducción de precios. No obstante, Europa sigue decidida a finalizar las importaciones de gas ruso para 2027. La reestructuración de los vínculos energéticos con Moscú parece improbable, y regresar a las dinámicas anteriores no es una opción viable.
Dependencia del Gas Natural Licuado (GNL)
El panorama energético europeo ha cambiado drásticamente. El gas natural licuado (GNL) se ha convertido en el principal recurso de abastecimiento, con Noruega actuando como el pilar más estable a través de sus gasoductos. Esta diversificación es valiosa, pero también más costosa, dado que el GNL exige un transporte caro y una mayor exposición a la competencia internacional.
Además, Estados Unidos, el proveedor más flexible, enfrenta sus propios retos. Su infraestructura ha mostrado tensiones técnicas y la creciente demanda eléctrica, impulsada por centros de datos y la inteligencia artificial, complica aún más la situación. El reciente acuerdo entre Bruselas y Washington, que busca incrementar las compras de energía, puede no ser suficiente para superar estas dificultades.
Desafíos en la Demanda
A pesar de la seguridad en el suministro, la demanda en Europa se ha debilitado, especialmente en el sector industrial, que aún no ha alcanzado la actividad previa a la crisis energética. La industria química alemana es un claro ejemplo, ya que, debido a los altos costos energéticos en comparación con Estados Unidos y China, ha recortado su consumo no por eficiencia, sino por necesidad.
Con la llegada del invierno, aunque las previsiones son de temperaturas suaves, no se descartan olas de frío provocadas por La Niña o corrientes de aire ártico. Actualmente, los inventarios de gas están cerca del 80%, un nivel adecuado pero inferior al 95% del año pasado. Un frío intenso podría forzar a Europa a realizar compras rápidas, que son más caras y vulnerables a la demanda asiática.
Perspectivas Futuros
El futuro parece indicar una normalización gradual entre 2026 y 2028, a medida que la oferta global de GNL se expanda. Sin embargo, es poco probable que se regrese a los precios de gas accesibles de antes de la invasión. Aunque Europa ha ganado en seguridad de suministro, la estabilidad energética para su industria sigue siendo un desafío, dependiendo más de la transición hacia fuentes energéticas menos fósiles que de acuerdos políticos.
Carlos Castellano, BBVA Research.
