General Motors (GM) se encuentra en el centro de un acuerdo que le costará 220 millones de dólares para resolver acusaciones sobre la venta ilegal de datos de comportamiento y ubicación de conducción a corredores de datos. Este acuerdo involucra a 36 estados y responde a una demanda presentada por un grupo de fiscales generales que alegaron que la empresa había comercializado información sensible a terceros, quienes a su vez la vendieron a compañías aseguradoras.
Como parte de las condiciones del acuerdo, GM deberá obtener el consentimiento expreso de los conductores antes de recopilar o compartir sus datos de conducción y ubicación. Este nuevo requisito se alinea con acuerdos previos alcanzados con California y la Comisión Federal de Comercio (FTC). Adicionalmente, GM se ha comprometido a permitir que una entidad externa evalúe su cumplimiento con el programa de privacidad implementado.
La controversia se intensificó tras un informe que mostró cómo GM, junto a su plataforma OnStar, recolectaba y vendía datos de geolocalización precisa y comportamiento de conducción. Esta información se obtenía a través del programa Smart Driver, un servicio que evaluaba y calificaba actitudes al volante y el uso del cinturón de seguridad. Aunque GM descontinuó el programa en 2024, las acciones legales continuaron, llevando a la FTC a imponer restricciones sobre el uso compartido de ciertos datos de consumidores.
GM ha reiterado su compromiso con la privacidad de sus clientes, asegurando que no venderá información vinculada a vehículos y su ubicación, aunque podrá compartir datos anonimados con socios seleccionados. La empresa también ha actualizado su política de privacidad y lanzado un Centro de Privacidad dirigido al consumidor.
Este caso destaca un cambio notable en la industria automotriz, que cada vez más se apoya en vehículos equipados con sensores y capacidad computacional, generando grandes expectativas sobre vehículos conectados y experiencias personalizadas para los usuarios. En este contexto, GM está introduciendo un asistente de inteligencia artificial en OnStar, que permitirá a los usuarios gestionar funciones del vehículo mediante comandos de voz, además de acceder a grabaciones de seguridad y vistas en vivo, siempre con el control del consumidor sobre los datos compartidos.
Los nuevos sistemas presentados por GM en su evento GM Forward subrayan la importancia de las protecciones de privacidad. La compañía enfatiza que los clientes tendrán la capacidad de decidir qué datos se comparten y que las grabaciones estarán sujetas a límites de tiempo y encriptación, garantizando que ni GM ni OnStar tendrán acceso a las grabaciones de las cámaras conectadas.
Sin embargo, se advierte que quienes opten por no compartir sus datos podrían enfrentar limitaciones en el acceso a ciertas características del vehículo, un punto que plantea desafíos sobre la transparencia y el equilibrio entre funcionalidad y privacidad en la era digital.
