La vida de una madre de familia numerosa no es sencilla, especialmente cuando se trata de equilibrar los horarios escolares con las actividades diarias. Berta Lamas, una madre de diez hijos, ha compartido su experiencia en la organización de su hogar, adaptándose a las necesidades de su numerosa prole a lo largo de los años. A los 58 años, Berta sostiene que la clave para gestionar su vida familiar ha sido la flexibilidad y la improvisación.
En sus primeras experiencias como madre, Berta se sintió abrumada al tener dos hijos, una sensación que cambió al agrandar su familia. Aunque optar por tener más hijos implicó un aumento en el trabajo, considera que, psicológicamente, se sentía menos «atada» que al principio. Con el tiempo, aprendió a no dar importancia a detalles que antes le podían preocupar, permitiéndole tener más tranquilidad para adaptarse a las demandas de su hogar.
La ausencia de familiares cercanos y las frecuentes ausencias de su esposo hicieron que Berta tuviera que encontrar formas de gestionar el hogar casi por su cuenta. Antes de que su pareja regresara, ella se organizaba: buscaba niñeras para poder disfrutar de momentos privados y planificar actividades en pareja. Este enfoque proactivo le permitió mantener la armonía familiar y cuidar su bienestar personal.
A medida que los hijos fueron creciendo, la dinámica familiar se transformó. Los mayores comenzaron a colaborar en las tareas del hogar, lo que facilitó una mejor organización. Berta cultivó rutinas que incluían preparar la comida y los uniformes la noche anterior, así como establecer horarios para las duchas y comidas, evitando que todos los niños necesitaran lo mismo al mismo tiempo.
A pesar de ser licenciada en Magisterio, Berta decidió enfocarse en ser ama de casa, afirmando que esta labor es igualmente válida aunque no sea remunerada. Ella se encargó de manejar el presupuesto familiar, asegurando que cada miembro de la familia, incluidos aquellos que trabajaban y vivían en casa, contribuiría a los gastos del hogar.
Los desafíos de la conciliación
Es común que las familias numerosas enfrenten el reto de la conciliación laboral y familiar. Según estudios recientes, un gran porcentaje de estas familias recurre a abuelos o canguros para poder manejar sus responsabilidades. En el caso de Berta, ella no tuvo esa opción, lo que añade otra capa de complejidad a su vida diaria.
Las decisiones laborales también pueden verse afectadas; muchas familias se ven obligadas a cambiar sus jornadas laborales o incluso a buscar nuevos empleos para lograr un mejor equilibrio. Las cifras indican que un 63% de los encuestados han tomado decisiones significativas en este sentido, subrayando la naturaleza del esfuerzo que implica criar a varios hijos.
Berta no ha estado exenta de críticas por su elección de tener diez hijos, enfrentando juicios sobre su vida y economía. Sin embargo, defiende con firmeza su decisión, compartiendo que su familia ha experimentado altibajos económicos, como cualquier otra. Ella reafirma que su elección de ser madre de familia numerosa fue una decisión personal y voluntaria.
