El mercado laboral español presenta un panorama mixto en el tercer trimestre del año, marcado por un aumento significativo del desempleo y un incremento moderado de la ocupación. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas desempleadas creció en 95.900, alcanzando un total de 2.591.200, lo que representa un 3,8% más que en el trimestre anterior. Este es el mayor incremento en un tercer trimestre desde 2020.
Por otro lado, la ocupación mostró un aumento más limitado de 73.600 puestos de trabajo, lo que equivale a un incremento del 0,3%, el más bajo en un tercer trimestre desde 2019. A pesar de esta situación, la economía española logró establecer un récord histórico de ocupación, con 22.852.600 trabajadores al cierre del verano. Esto, sin embargo, coincide con un leve aumento en la tasa de desempleo, que se sitúa en 10,18%, tres décimas por encima de la cifra del segundo trimestre.
Una de las características más notables de esta episódica alza de empleo ha sido el hecho de que se debe únicamente a la población extranjera. Los trabajadores de origen extranjero vieron incrementada su empleabilidad en 75.400, marcando un aumento del 2%, mientras que el empleo entre los nacionales registró una leve disminución de 1.800 puestos, equivalente a -0,01%. Esta dinámica ha llevado a que los nacionales concentren la mayor parte del aumento del desempleo, sumando 71.400 nuevos parados en este periodo.
Un desarrollo adicional en este contexto es que la población activa experimentó un crecimiento significativo, alcanzando un récord de 25.443.800 personas, con un incremento de 169.500 desde el segundo trimestre; lo que elevó la tasa de actividad a 59,5%. Este crecimiento es un indicativo de que más personas están buscando activamente trabajo, lo cual puede ser visto como un signo positivo a largo plazo.
Disparidades Sectoriales
Un análisis más profundo de los sectores muestra que el aumento del empleo se concentró mayormente en el sector público, que sumó 89.900 nuevos empleos. En contraste, el sector privado experimentó una disminución de 16.300 puestos, lo que resalta una tendencia preocupante sobre la creación de empleo en la economía privada que podría tener implicaciones a futuro.
Aun así, el panorama anual muestra una mejoría con una reducción del paro en 21.900 personas (-0,8%) y la creación de 465.500 nuevos empleos (+2,1%). A su vez, el volumen de personas activas creció en 443.500 en el último año, lo que refleja un aumento del 1,7%. Estos datos muestran una compleja realidad en la que, a pesar de las dificultades recientes, hay signos de recuperación y adaptación en el mercado laboral español.
