Tubos Reunidos selecciona cinco propuestas que incluyen reducciones y un monto de 27,5 millones.

Tubos Reunidos selecciona cinco propuestas que incluyen reducciones y un monto de 27,5 millones.

La situación de Tubos Reunidos se ha tornado crítica, con cinco ofertas en la mesa para la adquisición de la empresa que, sin embargo, traen consigo importantes repercusiones laborales. Las propuestas, seleccionadas para pasar a la siguiente fase, contemplan no solo adquisiciones de las plantas, sino también una potencial reducción de la plantilla de 1.300 trabajadores.

El precio máximo por la planta de Trapagaran, ubicada en Vizcaya, se eleva a 27,5 millones de euros, mientras que otras ofertas oscilan desde un euro hasta millones moderados. Sorprendentemente, solo dos de las propuestas incluyen ambas plantas de la empresa, la de Trapagaran y la de Amurrio en Álava, aunque solo una ha mostrado un interés directo en la segunda.

Tubos Reunidos ha revelado estos detalles tras analizar las ofertas y sin desvelar la identidad de los posibles inversores. En todos los casos, las ofertas presentadas incluyen un compromiso de subrogación de los trabajadores, pero todas ellas implican cambios en las condiciones laborales, y se prevén reducciones de plantilla, aún por definir.

Entre las ofertas, una se destaca por su condición simbólica, ya que propone adquirir las plantas por un euro. Por otro lado, los potenciales compradores no han incluido en sus planes ninguna propuesta de financiación interina, lo que dificultaría la continuidad operativa durante el proceso de venta.

Perspectivas y próximos pasos

Con el avance del proceso, Tubos Reunidos ha iniciado la fase de consultas y reuniones que permitirán a los potenciales compradores afinar sus propuestas finales. La empresa ha informado que las ofertas seleccionadas deben incluir un compromiso de mantenimiento de la actividad durante, al menos, dos años.

Esto marca el inicio de un periodo de análisis de las ofertas, donde la administración concursal evaluará y valorará cada una de las propuestas presentadas. Este proceso será seguido de consultas entre la compañía, los trabajadores y los ofertantes para asegurar que se cumplen las condiciones laborales planteadas.

Retos financieros significativos

La compañía atraviesa una crisis financiera severa, habiendo declarado un concurso de acreedores el pasado mayo ante un pasivo que supera los 300 millones de euros. Este embrollo financiero se ha visto agravado por una serie de aranceles estadounidenses que han impactado negativamente en sus ventas, especialmente en el mercado de Amurrio, donde más del 50% de sus ingresos dependen de exportaciones a ese país.

La situación de Tubos Reunidos no solo se limita a las dificultades económicas, sino que también enfrenta un escrutinio judicial por presuntas irregularidades en un rescate previo por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La investigación incluye a altos directivos de la empresa, lo que añade un componente de incertidumbre adicional a su futuro.

El panorama para Tubos Reunidos es complicado, pero el proceso de venta ofrece una oportunidad para revitalizar su operativa y reconducir su curso hacia una mayor estabilidad. Sin embargo, este viaje no estará exento de desafíos, especialmente en lo que respecta a su personal y a las condiciones laborales propuestas por los nuevos inversores.