Los asistentes de inteligencia artificial (IA) han evolucionado en su papel, convirtiéndose en confidentes digitales para una gran cantidad de usuarios. Sin embargo, un reciente estudio revela que esta aparente privacidad podría estar comprometida, generando preocupaciones sobre la gestión de datos personales y su difusión a terceros.
Investigadores de IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de Madrid analizaron en mayo de 2026 la interacción de diferentes asistentes de IA—incluyendo ChatGPT, Claude y Gemini, entre otros—en versiones web y aplicaciones de Android. La conclusión, presentada en el Privacy Enhancing Technologies Symposium, es inquietante: todos los asistentes examinados contactan con al menos un servicio publicitario o de seguimiento, evidenciando que las conversaciones pueden no ser tan privadas como se supone.
¿A dónde se dirigen tus conversaciones?
Los resultados del estudio indican que seis de los nueve asistentes en sus versiones web y tres de ocho en aplicaciones de Android comparten elementos de las conversaciones. Esto puede incluir direcciones de chat, títulos, mensajes o incluso capturas de pantalla, junto a identificadores persistentes del usuario. Por ejemplo, Gemini reporta títulos de conversaciones a Google Analytics, mientras que Grok se destaca por enviar capturas de pantalla a TikTok.
En total, el estudio identificó 124 dominios diferentes relacionados con 44 organizaciones, de las cuales 34 pertenecen al ámbito publicitario o de seguimiento. Este descubrimiento no implica necesariamente un incumplimiento legal, pero establece un inquietante panorama sobre la seguridad de los datos de los usuarios en estos servicios.
Aún más preocupante es el hecho de que en diciembre de 2025 se revelaron extensiones de navegador que recopilaban conversaciones de asistentes de IA. Este nuevo análisis muestra que, sin instalar software adicional, los usuarios pueden estar exponiéndose a filtraciones de información sensible.
El rol de las cookies y la efectividad de los rechazos
En el tema de la privacidad, resulta clave el manejo de las cookies. El 77,3% de las transmisiones de identificadores a terceros ocurrieron después de que los usuarios aceptaron cookies no esenciales. A pesar de intentar proteger su información rechazando todas las cookies, el 80,8% de los rastreadores continuaron activos, lo que significa que las medidas de protección son a menudo insuficientes.
Además, el estudio muestra que tanto las cuentas gratuitas como las de suscripción presentan infraestructuras de seguimiento muy similares. Se sugiere que los usuarios utilicen navegadores como Brave, que cuentan con bloqueadores automáticos de anuncios y rastreadores, aunque estas son solo soluciones parciales para un problema mayor.
Respuestas de las compañías ante el informe
Las empresas involucradas han respondido de manera categórica al estudio. Google asegura que sus canales no están diseñados para anuncios, mientras que OpenAI sostiene que utiliza herramientas de análisis para mejorar los servicios sin compartir datos con anunciantes. Microsoft, por su parte, afirma no haber encontrado infracciones de normativa tras examinar las acusaciones.
Las acciones subsiguientes del estudio incluyen la notificación a autoridades de datos de la Unión Europea y el Reino Unido, así como a xAI respecto a los enlaces de Grok. Aunque la Agencia Española de Protección de Datos ha tomado nota de los hallazgos, iniciativas concretas para proteger a los usuarios aún están en desarrollo.
La llegada de anuncios personalizados en ChatGPT
El estudio señala que OpenAI ha comenzado a implementar anuncios en ChatGPT en España desde el 24 de agosto, aunque aseguran que las conversaciones de los usuarios siguen siendo privadas respecto a los anunciantes. Sin embargo, la diferenciación entre la monetización a través de anuncios y los sistemas de seguimiento de datos es un área que merece un examen más profundo, ya que los anuncios personalizados no están disponibles “inicialmente” en Europa, dejando la puerta abierta a futuras implicaciones sobre la privacidad.
Este estudio no solo resalta la problemática existente en el uso de asistentes de IA, sino que también pone de relieve una necesidad urgente de atención hacia la privacidad de los datos y la manera en que estas herramientas se integran en la vida diaria de los usuarios.
