Las grandes empresas tecnológicas se enfocan en 2028: Anthropic ofrece salarios de hasta 345.000 dólares para impactar el debate sobre inteligencia artificial.

Las grandes empresas tecnológicas se enfocan en 2028: Anthropic ofrece salarios de hasta 345.000 dólares para impactar el debate sobre inteligencia artificial.

Anthropic, la empresa detrás de Claude, tiene grandes ambiciones para las elecciones presidenciales de 2028 en Estados Unidos. Su objetivo es ir más allá de ofrecer un modelo avanzado de inteligencia artificial, creando una infraestructura que les permita establecer vínculos significativos con los candidatos a la Casa Blanca. A través de este enfoque, buscan articular su visión sobre la regulación de la IA y coordinar su participación en el ámbito político.

Para llevar a cabo esta estrategia, la compañía está en proceso de contratar a un responsable de programas políticos en Washington, ofreciendo un salario que oscila entre los 295.000 y 345.000 dólares anuales. El nuevo integrante del equipo tendrá la tarea de desarrollar un robusto programa de relaciones con los aspirantes presidenciales y de gestionar las iniciativas de divulgación sobre IA que la empresa considera esenciales.

La iniciativa no se limita solo a establecer conexiones con los equipos electorales. El candidato seleccionado será responsable de estructurar programas adecuados, ejecutar actividades iniciales, y formular recomendaciones sobre a qué candidaturas apoyar. Esto también implica la creación de un pequeño equipo para manejar la creciente carga de trabajo a medida que se acerquen las elecciones.

Una política proactiva para influir en el futuro

La descripción del puesto enfatiza la importancia de las decisiones que se tomarán en los próximos años, sugiriendo que influirán notablemente en el futuro de la tecnología y la regulación. Uno de los objetivos centrales de este nuevo rol será construir un programa de relaciones estratégicas con los candidatos presidenciales de ambos partidos, facilitando sesiones informativas sobre IA y participando en debates sobre políticas públicas.

La estrategia de Anthropic también busca extender su influencia más allá de la carrera presidencial, abarcando elecciones federales, estatales y locales. Esto incluye programas destinados a acercarse a aquellos candidatos que podrían ser clave en la discusión sobre políticas tecnológicas.

El nuevo responsable también coordinará la financiación política de la compañía a través de AnthroPAC, un comité de acción política creado para facilitar el apoyo a candidatos afines a sus intereses en el ámbito tecnológico. Entre sus funciones estará la recomendación sobre a qué candidatos y organizaciones respaldar, así como la gestión de contribuciones corporativas, todo en cumplimiento con las normativas electorales vigentes.

Regulación de IA y relaciones con el gobierno

Este avance en la estrategia de Anthropic se produce en un entorno de creciente tensión con la administración actual, especialmente con figuras como Donald Trump, quien ha mostrado reticencias a establecer cualquier tipo de regulación que pueda perjudicar la competitividad estadounidense. Dario Amodei, CEO de la empresa, ha abanderado la necesidad de establecer salvaguardias para mitigar los riesgos asociados a la inteligencia artificial avanzada.

La relevancia de fortalecer las relaciones con Washington es clave para el sector tecnológico, dado que las normativas sobre seguridad, protección de datos y aplicaciones militares pueden influir significativamente en la dirección del desarrollo tecnológico. Anthropic no es la única compañía que busca un papel activo en este escenario; OpenAI, por su parte, también ha estado ampliando sus esfuerzos de relaciones gubernamentales pero a través de diferentes enfoques en financiación política.

Mientras Anthropic opera bajo el esquema de un comité de acción política, algunos de los altos directivos de OpenAI han realizado grandes contribuciones personales a causas políticas. Sin embargo, la estrategia de Anthropic plantea interrogantes sobre la transparencia y la delgada línea entre la divulgación de información y la influencia en la política regulatoria. Expertos como Bruce F. Freed han advertido sobre el riesgo de que estas acciones sean utilizadas para promover intereses empresariales, lo cual ha suscitado debates sobre la necesidad de claridad en el vínculo entre la comunicación tecnológica y el cabildeo político.