Joven emprendedor comienza a revender en línea a los 16 años y alcanza ingresos de 25.000 dólares mensuales

Joven emprendedor comienza a revender en línea a los 16 años y alcanza ingresos de 25.000 dólares mensuales

Ethan Alexander, un joven emprendedor de 18 años, ha sabido aprovechar la oportunidad de generar ingresos desde una edad temprana. Cada 9 de mayo recibe un regalo monetario de 500 dólares de una cuenta de inversión que su bisabuelo estableció para los biznietos. Motivado por un video en redes sociales que mostraba cómo obtener ganancias a través de la reventa de productos en línea, decidió invertir ese dinero en un camino empresarial que cambiaría su vida.

Su aventura comenzó cuando dejó de practicar lacrosse y dedicó su tiempo a aprender sobre la reventa en Internet. En pocos meses, Alexander transformó su garaje en un punto de recolección y distribución, llegando a generar ingresos mensuales de 25.000 dólares. «No investigué demasiado al principio; simplemente pensé: ¿qué es lo peor que podría pasar?», reflexiona sobre sus inicios. Su primer mes de operaciones le reportó cerca de 10.000 dólares, y pronto superó los 25.000 dólares en agosto de ese mismo año.

La estrategia detrás de la reventa

Para Ethan, la clave del éxito en la reventa radica en el volumen de ventas. Buscaba productos que le permitieran obtener márgenes de ganancia pequeños, típicamente entre dos y cuatro dólares, pero que pudieran venderse en grandes cantidades. Utilizando software específico para vendedores de Amazon y herramientas de inteligencia artificial, desarrolló su propio sistema de búsqueda de productos.

Uno de sus primeros artículos fue el detergente para la ropa, que adquiría en Walmart a un precio que le permitía revenderlo en Amazon con un margen de beneficio aproximado del 25%. Pasaba horas recorriendo tiendas comprando productos, llenando su garaje con inventario. «Ahora parecía un almacén», comenta, y añade que sus días estaban plagados de trabajo arduo, empaquetando mercancías hasta la madrugada y dirigiéndose a la oficina de correos al amanecer.

Lecciones del emprendimiento

A lo largo de su trayectoria, Ethan se enfrentó tanto a momentos gratificantes como desafiantes. Reconoce que el proceso de ser empresario no tiene glamour; el trabajo se parecía más a manejar un almacén que a un sueño de libertad. Una de las mayores lecciones aprendidas fue la importancia de equilibrar las relaciones personales con los negocios, ya que esa línea a veces se desdibuja, como cuando una de sus contrataciones cometió errores de etiquetado que le costaron miles de dólares.

Adicionalmente, enfrentó complicaciones relacionadas con su estatus de menor de edad. En ocasiones, las compras superaban los 45.000 dólares, lo que lo llevó a recurrir a la tarjeta de crédito de su madre, proceso que resultó en confusiones relacionadas con fraudes. Con el tiempo, tuvo que adaptarse y gestionar mejor sus transacciones.

Planes a futuro

Sin embargo, en febrero de 2026, la presión de la gestión empresarial se volvió abrumadora. La necesidad de escalar sus ventas y mantener un rendimiento adecuado condicionaron su decisión de pausar el negocio temporalmente. Parte de sus ganancias se destinaron a caprichos personales, aunque también mantuvo la visión de reinvertir en otros proyectos.

Ahora, con 18 años y a punto de culminar su secundaria, Ethan planea iniciar su educación universitaria. Aunque cuenta con el respaldo de sus padres, quienes han preparado un fondo para sus estudios, se pregunta si la teoría que aprenderá en la facultad superará la experiencia práctica que ha acumulado. A pesar de todo, lo que realmente le motiva es su firme determinación de ser un emprendedor. «Para mí, no hay otra opción», concluye con convicción.