Disney ha llevado a cabo una nueva ronda de despidos, la cual ha afectado a varios centenares de empleados, principalmente en los departamentos de recursos humanos y tecnología. Este anuncio, realizado el pasado martes, se enmarca dentro de un contexto más amplio de reestructuración en la empresa, que busca optimizar costos y adaptarse a las nuevas realidades del mercado laboral.
Antes de esta decisión, la compañía ya había advertido en su informe de ganancias de agosto que estaba evaluando diversas estrategias para reducir gastos, incluyendo la disminución de personal. Disney destacó su enfoque en reducir costos para crear capacidad que facilite inversiones futuras, marcando así la dirección que planea seguir para fortalecer su crecimiento.
En un memorándum enviado el 18 de septiembre, Horacio Gutierrez, el responsable legal y de asuntos globales de Disney, mencionó que se avecinaban «elecciones difíciles» relacionadas con las inversiones en personal. Esto se debe, en parte, a la tendencia de automatizar ciertos procesos mediante la implementación de tecnologías avanzadas. Este enfoque se ha convertido en una práctica común en la empresa, alineándose con la necesidad de modernización y eficiencia operativa.
Estos despidos no son los primeros bajo la dirección del nuevo CEO, Josh D’Amaro, quien asumió el mando a comienzos de este año tras la salida de Bob Iger. Desde entonces, D’Amaro ha liderado dos rondas más de recortes de personal, comenzando en abril con aproximadamente 1,000 empleados. En aquel momento, el CEO justificó los despidos como parte de un esfuerzo por agilizar las operaciones y garantizar que Disney continúe entregando la creatividad e innovación que sus seguidores esperan.
Además, los despidos han continuado con una reducción en julio que afectó principalmente a personal de Pixar y National Geographic. En total, han sido tres rondas de recortes en el presente año bajo la gestión de D’Amaro, reflejando tanto la presión financiera como los cambios necesarios para adaptarse a un entorno en transformación.
Este proceso de reestructuración ha coincidido con la divulgación de fragmentos del memorando del ex CEO Bob Chapek, en el cual se sugiere que su salida fue causada por diversos desafíos dentro de la compañía. Aparentemente, Chapek enfrentó dificultades considerables, lo que lo convierte en una figura controvertida en la narrativa empresarial de Disney.
No obstante, Disney no es el único gigante del entretenimiento que está reduciendo su plantilla. Otras empresas de producción en Hollywood, como Bad Robot y Sony Pictures, también han realizado despidos, mientras que la automatización impulsada por la inteligencia artificial y el crecimiento del streaming continúan modificando el panorama de la industria.
La caza de costos y los ajustes estructurales están lejos de ser una tendencia pasajera en la economía del entretenimiento, y los recientes eventos en Hollywood sugieren que la transformación es inevitable en esta nueva era digital.
