En los últimos años, ha emergido una tendencia alarmante en el ámbito del estacionamiento: cada vez más garajes están implementando restricciones que prohíben el aparcamiento de vehículos eléctricos. Este fenómeno, que comenzó a documentarse en 2025, ha levantado cuestionamientos sobre la legalidad de tales prohibiciones, especialmente tras una reciente denuncia de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
La OCU argumenta que no existe ningún marco normativo que justifique estas restricciones de manera general. Según la organización, el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios y el Código Técnico de la Edificación no hacen distinción entre vehículos eléctricos y de combustión, lo cual deja en entredicho la validez de los vetos establecidos.
La OCU hace referencia a varias normativas, como el Real Decreto 450/2022 y la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, indicando que, en lugar de prohibir el acceso, los aparcamientos deberían adaptar sus instalaciones para garantizar la seguridad de todos los tipos de vehículos. Aunque la organización reconoce que los coches eléctricos pueden presentar ciertos riesgos, sobre todo por las baterías de iones de litio, estima que estas no justifican una prohibición amplia.
De hecho, la OCU presenta una estadística relevante: la probabilidad de incendio en un coche eléctrico es de 10 a 20 veces menor que en uno de gasolina, una afirmación respaldada por autoridades de la Unión Europea. Esto sugiere que un enfoque más prudente sería establecer restricciones de acceso solo en situaciones excepcionales, y siempre respaldadas por informes técnicos específicos que evidencien un problema concreto.
Se inicia el debate: ¿derecho de admisión o discriminación?
La controversia comenzó a cobrar fuerza tras la decisión de un aparcamiento en la calle Relatores de Madrid, que prohibió explícitamente la entrada a vehículos eléctricos. Esta medida generó un intenso debate sobre la capacidad de los establecimientos para ejercer el derecho de admisión en función de la tipología del vehículo. Actualmente, el aparcamiento mantiene su postura, evidenciada en su web y en plataformas de reservas.
No se trata de un fenómeno aislado en España. Recientemente, Carrefour Bélgica también limitó el aparcamiento de coches eléctricos en varias de sus tiendas, justificando la decisión por su mayor peso y las complicaciones que implica la extinción de incendios en espacios elevados.
Puntos de vista divergentes: bomberos y propietarios de garajes
Las recomendaciones de los cuerpos de bomberos coinciden en muchos aspectos con las exigencias de la OCU. Diferentes cuerpos autonómicos han elaborado indicaciones específicas para estacionamientos que incorporan puntos de recarga para vehículos eléctricos. Estas recomendaciones incluyen la separación adecuada de las plazas de parking y la instalación de sistemas de detección y alarmas.
Además, sugieren revisar minuciosamente las baterías de vehículos que hayan sufrido daños y evitar su carga en interiores si detectan deformaciones o signos de sobrecalentamiento. La clave, apuntan los bomberos, podría estar en la prevención de incidentes más que en la prohibición de acceso.
De este modo, el futuro del estacionamiento de vehículos eléctricos podría depender de un enfoque más orientado a la seguridad y la adaptación de infraestructuras en lugar de limitaciones estrictas basadas en miedo o desinformación.
