El reciente plan del Gobierno español para ampliar las capacidades aeroportuarias ha suscitado críticas fuertes por parte del grupo Sumar, quien ha manifestado su oposición al tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III). Este rechazo se debe a consideraciones medioambientales y a la presión turística que resultaría de dicha expansión.
Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz del grupo político, argumentó que el modelo de crecimiento propuesto por el DORA III podría incrementar las emisiones hasta tres veces sobre los límites establecidos por la Unión Europea para combatir el cambio climático. Según Urtasun, ya hay regiones del país que enfrentan una saturación turística significativa, lo que ha derivado en protestas y descontento en varias ciudades españolas.
El plan contempla una inversión superior a los 13.000 millones de euros, dirigida a potenciar la actividad aeroportuaria a nivel nacional. Sin embargo, Sumar sostiene que la forma en que se ha tramitado el DORA es cuestionable. Las decisiones que afectarán el futuro de numerosos territorios se han llevado a cabo sin contar con la participación de los ayuntamientos implicados, lo cual fue destacado en las observaciones formales presentadas por el grupo.
En el caso del aeropuerto de Barcelona-El Prat, el documento asigna 191,9 millones de euros para la ampliación de la pista y la construcción de una nueva terminal (T1S), además de 459,4 millones para la reconfiguración de la T1. Sin embargo, estos planes siguen pendientes de resolver cuestiones cruciales como el Plan Director y las evaluaciones ambientales, lo que genera incertidumbre sobre la viabilidad de las obras.
Sumar subraya que hay contradicciones fundamentales en el enfoque del DORA. Por un lado, destaca que incrementar la capacidad aeroportuaria sin resolver los problemas ambientales es contraproducente para los esfuerzos de descarbonización. Por otro lado, critica el contraste entre las discusiones sobre la vivienda y la saturación de servicios públicos, y la propuesta de expansión infinita de infraestructuras turísticas.
Las observaciones de Sumar subrayan que la expansión de la capacidad aeroportuaria no resulta inevitable, y que persisten obstáculos significativos que deben superarse para asegurar un desarrollo sostenible y equilibrado en relación con el turismo y el medio ambiente.
