La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un elemento esencial para los emprendedores, donde la verdadera diferenciación no radica solo en su uso, sino en la capacidad de los fundadores para capitalizar el valor que esta tecnología puede generar. En un entorno donde más de la mitad de las pequeñas empresas tienen acceso a estas herramientas, es vital para los emprendedores cuestionarse: ¿qué posee mi empresa que se vuelve más valioso gracias a la IA?
Un reciente informe revela que el uso de la IA generativa entre pequeñas empresas en EE.UU. ha crecido significativamente, alcanzando el 58% en 2025, en comparación con el 40% en 2024 y el 23% en 2023. Este aumento ha llevado a un incremento notable en las ventas (85%), en los beneficios (84%) y en el crecimiento laboral (82%) de aquellas que adoptan la tecnología. Esto pone de manifiesto que utilizar IA puede ser un gran impulsor del éxito empresarial.
La propiedad de los datos y la estrategia de IA
La clave para el éxito radica en transformar la IA en datos y propiedad intelectual propios. Las empresas que desarrollan datos personalizados o crean flujos de trabajo específicos para su industria pueden obtener una ventaja competitiva que no es fácil de replicar. La combinación de experiencia especializada con IA permite a los emprendedores crear productos únicos que marcan la diferencia en el mercado.
La inversión en capital de riesgo ha expresa prioridades claras, destinando $320 mil millones en 2025 a más de 15,000 acuerdos, donde las empresas de IA capturaron $222 mil millones, representando el 65.4% del valor total de las inversiones. Sin embargo, es crucial para los fundadores entender que recaudar capital no necesariamente se traduce en la construcción de una empresa valiosa. Conectar el capital con hitos que generen valor es esencial para evitar la dilución de la propiedad.
Desigualdad en el acceso a capital
A pesar del auge en la inversión, las estadísticas muestran que empresas con fundadores afroamericanos recibieron solo $942 millones en financiamiento de riesgo en 2025, lo que representa solo el 0.32% del total. Esta disparidad subraya la necesidad de una infraestructura de inversión inclusiva que no solo promueva la diversidad, sino que también fomente un entorno económico dinámico y productivo.
Las preguntas planteadas por líderes en el sector, como quién posee y quién se beneficia de las tecnologías, son fundamentales. Las startups deben reflexionar sobre sus propias estructuras de capital y cómo maximizan el valor que pueden generar. Está claro que auditar quiénes están en la mesa de decisiones y cómo se distribuyen los recursos es crucial para un crecimiento equitativo.
Redefiniendo el valor
Para los emprendedores, el concepto de agencia está relacionado con el control sobre cómo sus trabajos originales alimentan los modelos de IA. Las organizaciones también deben reconocer su poder económico dentro del sector filantrópico, asegurando que no solo actúan como jugadores de caridad, sino como agentes de cambio en el ámbito privado.
Ya se observan iniciativas dentro de este marco, como el programa Humanity AI, que busca asegurar que la IA beneficie a la sociedad en general, centrándose en la educación y derechos civiles. Este movimiento sugiere un cambio hacia un enfoque más responsable y estratégico en el uso de la tecnología.
El primer ciclo de la revolución de la IA se centró en el acceso, el segundo en las ventajas, y el tercero, posiblemente, en la propiedad. Este es el camino que los emprendedores deben seguir para capitalizar la transformación que la IA puede traer a sus negocios.
