La aerolínea Volotea enfrenta un complejo panorama financiero, anticipando pérdidas de 33 millones de euros para 2026. Esta cifra representa una disminución significativa con respecto a los 62,3 millones de euros en pérdidas del año anterior. Las dificultades se atribuyen en gran parte a los efectos del conflicto militar en Oriente Próximo y a ajustes extraordinarios relacionados con activos fiscales y reservas de conversión de divisas.
Para hacer frente a esta situación, la compañía ha acordado con sus acreedores aplazar pagos por un total de 49,3 millones de euros. Además, ha iniciado conversaciones para obtener 25 millones de euros de financiación adicional, lo que forma parte de su estrategia para fortalecer su liquidez y cumplir con sus obligaciones económicas en el corto plazo.
Las pérdidas acumuladas en años anteriores han llevado a Volotea a presentar un patrimonio negativo de 77,5 millones de euros, colocándola en una situación de causa de disolución, según el auditor EY. Sin embargo, gracias a una prórroga en la moratoria societaria hasta finales de 2025, la aerolínea puede evitar consecuencias legales inmediatas derivadas de esta situación crítica.
Ajustes operativos y enfoque en la rentabilidad
En respuesta a la situación actual, Volotea ha decidido ajustar su flota, retirando tres aviones y manteniendo un total de 41 aeronaves durante la temporada alta de verano. Con el objetivo de optimizar sus operaciones, la aerolínea está revisando semanalmente el rendimiento de sus rutas y cancelando aquellos vuelos que no alcanzan su rentabilidad mínima.
Un factor determinante en sus costes operativos ha sido el aumento del precio del combustible de aviación, que representa aproximadamente el 20% de su estructura de costes. Para mitigar este impacto, Volotea ha adelantado coberturas de ‘jet fuel’ que cubrirán entre el 66% y el 78% de sus necesidades durante los próximos trimestres de 2026.
Nuevas estrategias de financiación y optimización
El consejo de administración ha destacado la necesidad de hacer frente a unos 156,2 millones de euros en contratos de arrendamiento no cancelables de aeronaves y motores. Con el aplazamiento de la deuda de 49,3 millones, el nuevo vencimiento se extiende hasta entre abril y julio de 2028. Este cambio se produce mientras la compañía trabaja en la obtención de 25 millones de euros adicionales por medio de préstamos y líneas de crédito, que se encuentran en una fase inicial de negociación.
Una ampliación de capital de 15 millones de euros ya se ha ejecutado con la participación de varios socios, incluido Aegean Airlines, que aportó 9,5 millones. Además, Volotea está mejorando la gestión de su capital circulante, buscando nuevas negociaciones con proveedores y acreedores para programar mejor sus pagos.
Resultados y proyección futura
A pesar de los desafíos actuales, en 2025 la aerolínea reportó un récord de ingresos de 818 millones de euros, un incremento del 0,8% interanual. El beneficio operativo también creció un 41%, alcanzando los 47,4 millones de euros, aunque por debajo de las proyecciones iniciales. En total, Volotea transportó a 11,3 millones de pasajeros y mejoró su índice de puntualidad al 79%, con un ‘completion factor’ del 99,7%.
Los datos resaltan una tendencia de crecimiento sostenido en ingresos y rentabilidad, marcando un aumento del 18% en los ingresos desde 2023, junto con una mejora del margen Ebitda que ha pasado del 14% al 20% sobre ventas. Sin embargo, la aerolínea deberá continuar implementando estrategias para adaptarse a un entorno adverso e incierto.
