La industria del entretenimiento está en medio de una transformación radical impulsada por tecnologías avanzadas, especialmente la inteligencia artificial (IA) generativa. Este cambio está reconfigurando la producción audiovisual, ofreciendo tanto oportunidades como desafíos. A medida que nuevas técnicas emergen, la forma en que el contenido es creado, distribuido y consumido está evolucionando de manera impredecible.
Recientemente, McKinsey ha analizado cómo la IA está influyendo en todos los aspectos de la producción cinematográfica y televisiva. Aunque gran parte del discurso se centra en el uso de algoritmos para generar videos, actores sintéticos y escenas sin necesidad de cámaras, este enfoque limita la comprensión de la IA en la industria. De acuerdo con Jamie Vickers, uno de los analistas de McKinsey, existen numerosas áreas en las que la inteligencia artificial ya está revolucionando los procesos de producción.
Transformación en la producción audiovisual
El «rush logging», por ejemplo, es una práctica que consiste en revisar grandes volúmenes de material grabado y asignarle metadatos. Esta labor, que tradicionalmente requería una gran cantidad de trabajo manual, puede ser automatizada en gran medida gracias a la IA. Durante la preproducción y la posproducción, la inteligencia artificial también ofrece soluciones para la selección de mejores tomas y la creación de efectos visuales, aumentando la eficiencia de los procesos en un mercado que mueve cerca de 181.000 millones de dólares anuales.
A pesar del creciente consumo de vídeo, especialmente en plataformas de streaming y redes sociales, el cine y la televisión tradicionales están viendo cómo su cuota de mercado disminuye drásticamente. En Estados Unidos, la participación de estos medios en el consumo total de video ha caído del 61% en 2019 al 50% en la actualidad, y se prevé que el gasto en contenido original descienda un 2% anual en los próximos años.
La economía de la IA en el entretenimiento
En este contexto, la adopción de herramientas de IA no es solo una opción, sino una necesidad estratégica. McKinsey estima que en un plazo de cinco años, la IA podría influir en el 20% del gasto en contenido original en Estados Unidos y redistribuir hasta 60.000 millones de dólares en ingresos anuales dentro de la industria. Las productoras están prestando atención a estas cifras a medida que buscan formas de mantenerse competitivas en un mercado cada vez más retador.
A pesar de la incertidumbre, lo que parece evidente es que las innovaciones tecnológicas en el audiovisual históricamente han llevado a la creación de formatos completamente nuevos. Las cámaras de los teléfonos móviles, por ejemplo, han impulsado el auge del contenido breve y plataformas donde la inmediatez y la interacción son clave. En este sentido, la IA generativa podría crear mundos narrativos donde los personajes y escenarios evolucionan en tiempo real según la interacción del público.
Dani Van de Sande, fundadora de Artist and the Machine, señala que estamos en el precipicio de innovaciones que permitirán la creación de «world models», sistemas que mantienen una comprensión de personajes y tramas a lo largo del tiempo. Esto podría transformar drásticamente la experiencia del usuario, permitiendo que los espectadores no solo consuman, sino que participen activamente en la narrativa.
En definitiva, la industria se enfrenta a un futuro incierto, donde la democratización de la producción podría permitir a pequeños estudios y creadores independientes competir con grandes producciones. McKinsey sugiere que la IA puede ampliar los usos actuales de la producción audiovisual o generar nuevos formatos y canales de distribución que hoy son difíciles de conceptualizar.
