Un ambiente de expectación y curiosidad invadió un reciente encuentro del BRAIN Initiative en Bethesda, Maryland, donde Bryan Roth, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, reveló que al menos siete ensayos clínicos en China están probando terapias quimogenéticas en humanos. Estas innovaciones prometen una nueva era en el tratamiento de enfermedades neurológicas, lo que ha despertado tanto interés como preocupación en la comunidad científica.
La tecnología quimogenética, desarrollada hace dos décadas por Roth, se basa en un tipo de receptores conocidos como DREADDs (receptores diseñados activados por fármacos diseñados). Aunque el término “droga diseñada” es un poco engañoso, el receptor utilizado en estos ensayos responde a clozapina, un fármaco comúnmente recetado para la esquizofrenia, aunque su afinidad es significativamente mayor que la de cualquier receptor humano. Este enfoque permite a los investigadores introducir el gen que codifica el receptor en un grupo específico de neuronas utilizando un vector viral, lo que facilita el control preciso sobre la señalización neuronal en esos circuitos cerebrales.
Avances y Precauciones en la Terapia Quimogenética
Dirk Trauner, bioquímico en la Universidad de Pensilvania que investiga sobre optogenética, destaca que los DREADDs ofrecen una “navaja más precisa” en comparación con otros métodos. Esto se debe a que, a diferencia de los pequeños moléculas que pueden afectar receptores endógenos en diversas áreas del cerebro, los DREADDs están diseñados para actuar únicamente donde han sido introducidos, lo que teóricamente reduce efectos secundarios indeseados.
A pesar de su éxito en investigación básica, esta tecnología nunca había sido utilizada en clínicas hasta ahora. A lo largo de los años, varias propuestas para comercializar esta tecnología se encontraron con barreras significativas, y muchos posibles inversores evitaron asumir el riesgo.
Recientemente, un rumor sobre la introducción de proteínas diseñadas para tratar enfermedades cerebrales llevó a Roth y a su equipo a explorar diversas bases de datos sobre ensayos clínicos, donde descubrieron investigaciones sobre epilepsia intratable, enfermedad de Parkinson y dolor neuropático. Para algunas de estas condiciones, la intervención médica más extrema suele ser la resección de una parte del cerebro, por lo que las terapias quimogenéticas podrían ofrecer alternativas menos invasivas.
Desafíos y Controversias en los Ensayos Clínicos
A pesar del entusiasmo, los ensayos clínicos llevan consigo riesgos inherentes, especialmente aquellos que implican terapias génicas. Existe la posibilidad de reacciones inmunitarias serias, algunas de las cuales han llevado a resultados fatales en estudios previos en China. No obstante, se observa que varios de estos estudios pudieron haber comenzado tras obtener indicios iniciales de que la terapia genética podría ser segura.
Jacques Carolan, científico de la Universidad College London, comentó sobre el avance en neurociencias que esto representa para China, subrayando que este tipo de investigaciones podría marcar una diferencia significativa en el tratamiento de diversas enfermedades neurológicas. De hecho, estudios como el de dolor neuropático trigeminal, reconocido por su impacto devastador y su vinculación con el suicidio, podrían allanar el camino hacia terapias más efectivas para una amplia gama de trastornos neuropsiquiátricos.
Este nuevo enfoque terapéutico, si resulta exitoso, podría transformar el paisaje del tratamiento en neurología y establecer un modelo que permita intervenciones basadas en circuitos para múltiples condiciones psiquiátricas y neurológicas.
