La forma en la que nos comunicamos puede definir nuestra imagen y credibilidad, especialmente en el mundo del emprendimiento y los negocios. Utilizar expresiones que transmiten inseguridad puede debilitar el mensaje que queremos comunicar. Por lo tanto, es fundamental ser conscientes de las palabras que elegimos al hablar en público. A continuación, se presentan algunas frases que deberían ser evitadas para proyectar mayor confianza y credibilidad.
Evita el imperativo: “¡Mira!”
Esta expresión, utilizada en un tono autoritario, puede dar la impresión de que se está tratando de recuperar la atención de la audiencia de forma desesperada. En lugar de ordenar a los demás que escuchen, es mejor crear un ambiente en el que ellos quieran prestar atención, mostrando confianza y convicción en lo que estamos diciendo. En lugar de «¡Mira!», se recomienda utilizar frases como «Creo que…» o «Estoy convencido de que…». Esto no solo capta la atención, sino que también establece un tono más persuasivo y profesional.
El mismo efecto se aplica a “¡Escucha!”
Iniciar una presentación o un discurso con “¡Escucha!” igual que “¡Mira!” puede generar resistencia en la audiencia y desmerece el mensaje a comunicar. La clave está en formular el mensaje de tal manera que el público quiera escuchar, en lugar de sentirse obligado a hacerlo. Apostar por la confianza en nuestras afirmaciones es una mejor estrategia que recurrir a comandos que pueden sonar inseguros.
Clareza sobre la ambigüedad: “Lo que quiero decir es…”
Incluir frases como «Lo que quiero decir es…» revela una falta de claridad en el mensaje. Este tipo de muletillas puede hacer que el público pierda interés y no retenga la información. En su lugar, es preferible dejar que el mensaje hable por sí mismo y presentar ideas claras y contundentes desde el principio, evitando aclaraciones innecesarias.
Pensamientos vagos: “Estoy pensando que…”
Esta expresión demuestra que el presentador está en un proceso de reflexión que debería haber hecho antes de hablar. La audiencia no está interesada en el proceso de pensamiento, sino en información concreta y sustancial. Por lo tanto, es mejor llegar bien preparado y ofrecer conclusiones bien pensadas sin la necesidad de hacer referencia al proceso de deliberación.
Desconfianza implícita: “Seré honesto”
Utilizar la frase “Seré honesto” puede dar la impresión de que lo que se ha dicho anteriormente no ha sido completamente sincero. Esta expresión suele utilizarse como una estrategia para ganar tiempo, pero interrumpe el flujo de la presentación. Optar por una pausa en lugar de decir “seré honesto” es más eficaz y puede incluso aumentar el interés del público por lo que se dirá a continuación.
Cuidado con “tú sabes”
Frases como “tú sabes” o cualquier tipo de muletilla sin sentido pueden diluir el mensaje principal y crear confusión en la audiencia. Asumir que los demás comparten nuestras experiencias o entendimientos puede ser contraproducente. Es recomendable eliminar estas expresiones y centrarse en un discurso directo y claro, utilizando pausas efectivas para mantener la atención.
En conclusión, las palabras que elegimos pueden tener un impacto profundo en la forma en que somos percibidos en el entorno empresarial. Al eliminar estas expresiones inseguras y adoptar un lenguaje más asertivo, podemos mejorar nuestra comunicación y fortalecer nuestra presencia como líderes.
