Cómo el tipo de motor influye en la depreciación de los vehículos: gasolina, híbridos y eléctricos.

Cómo el tipo de motor influye en la depreciación de los vehículos: gasolina, híbridos y eléctricos.

El proceso de compra de un automóvil trae consigo, inevitablemente, la pregunta sobre su devaluación futura. Este fenómeno, que solía depender de la marca y el modelo, ahora está intrínsecamente ligado a la tecnología que incorpora cada vehículo. Las tendencias recientes indican que algunos tipos de motorización han conseguido mantener mejor su valor que otros, planteando nuevos escenarios en el mercado de segunda mano.

De acuerdo con el último informe del índice GANVAM-DAT, un referente en la valoración de vehículos de ocasión en España, el coche eléctrico continúa mostrando una depreciación significativa en sus primeros años de vida, aunque empieza a estabilizarse a medida que mejoran sus especificaciones. La actualización de las autonomías y velocidades de carga está haciendo que los modelos más antiguos se perciban como obsoletos.

A tres años vista

Un análisis de vehículos con tres años de antigüedad arroja que el híbrido convencional es el que mejor retiene su valor, conservando aproximadamente el 65% de su precio original. Esto se debe en gran parte a su creciente demanda en el mercado español, lo que lo convierte en una opción segura para los propietarios que piensan en revender su coche en un futuro.

Los modelos de gasolina, por su parte, se posicionan en segundo lugar, manteniendo un 57% de su valor, aunque han sufrido una pérdida notable comparado con el año anterior. Mientras, los híbridos enchufables se sitúan en un 54,8%, destacándose por su alto precio medio en el mercado de segunda mano, que actualmente es de 28.485 euros.

Los vehículos diésel, aunque todavía presentes, muestran una depreciación más marcada, con un 54% de su valor residual. Esta tendencia está vinculada a la disminución de la oferta de nuevos modelos diésel y a un entorno de mercado cada vez más competitivo.

El eléctrico se devalúa más que el diésel

Los coches eléctricos puros enfrentan la mayor depreciación, manteniendo solo el 46,2% de su valor tras tres años. La rápida evolución de la tecnología de baterías y la introducción continua de nuevos modelos han contribuido a esta situación. Sin embargo, la tendencia comienza a cambiar, pues el dato reciente refleja una leve mejora respecto al inicio del año, sugiriendo una maduración del mercado.

La creciente preocupación por los precios de los carburantes también ha incrementado el interés por los híbridos enchufables. Según un estudio, el 47% de los españoles se imagina conduciendo un vehículo eléctrico en el futuro, una cifra que supera la media en países como Alemania y Francia.

Continúan las incertidumbres

A pesar del creciente optimismo, persisten importantes dudas entre los consumidores. Casi el 80% de los españoles reconoce tener incertidumbre sobre el desarrollo de las baterías y el crecimiento de la red de recarga pública, factores clave para el despegue definitivo de la movilidad eléctrica.

El análisis sugiere que la depreciación afecta a todas las franjas de edad de los vehículos, impulsada por la creciente oferta de coche seminuevos provenientes del alquiler y del renting. Esta presión competitiva ha empezado a influir en los precios de vehículos con más de diez años, lo que indica que la depreciación ya no es un fenómeno exclusivo de los modelos más recientes.