Los sectores más lucrativos en España prescinden de la digitalización y la inteligencia artificial

Los sectores más lucrativos en España prescinden de la digitalización y la inteligencia artificial

En el panorama empresarial español, la digitalización y las tecnologías avanzadas se perfilan como herramientas clave para maximizar la rentabilidad. Sin embargo, un estudio reciente pone en tela de juicio la noción de que los sectores más tecnológicos obtienen necesariamente mayores beneficios. Elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) junto con la Fundación BBVA, el informe revela que los sectores menos digitalizados en España presentan márgenes de beneficio significativamente más altos.

Se rentabilidad sorprendente en sectores tradicionales

El análisis refleja que las actividades menos digitalizadas, tales como la alimentación, construcción, transporte y hostelería, generan un márgen bruto medio del 8,6%. En contraste, los sectores con mayor intensidad tecnológica, como servicios de información y comunicaciones, se quedan en un 6,7%. Esta tendencia sugiere que las barreras de entrada y una menor competencia permiten a estos sectores obtener márgenes elevados sin una modernización significativa.

Entre las actividades de baja digitalización destacan la industria alimentaria, las industrias extractivas, la energía y el sector primario. En el otro extremo, los sectores altamente digitalizados abarcan actividades de investigación y desarrollo, servicios jurídicos y contables, y fabricación de transporte. Este contraste subraya una peculiaridad en el mercado español, donde mucho del capital y empleo sigue volcado hacia actividades menos tecnológicas pero con beneficios notablemente altos.

Regulaciones y barreras en sectores protegidos

El estudio también identifica factores que explican este fenómeno, entre los que destacan la intensa regulación y la dependencia de concesiones administrativas en sectores como la energía. Por ejemplo, los costos para establecer infraestructuras en distribución eléctrica son elevados, limitando la competencia. Situaciones similares se observan en el transporte urbano, donde licencias y contratos públicos ofrecen una protección prolongada a las empresas ya establecidas.

Además, existen barreras más sutiles que pueden dificultar la entrada de nuevos jugadores. En la hostelería, una buena ubicación puede convertirse en un factor determinante para mantener precios altos sin depender de una fuerte digitalización. Del mismo modo, en el sector inmobiliario, las relaciones consolidadas y el acceso a información valiosa pueden actuar como impedimentos para la competencia.

Un panorama de baja digitalización con relevancia económica

Cerca del 38% del valor añadido en España proviene de sectores de baja digitalización, en comparación con el 31,5% de la media de la Unión Europea. Esto posiciona a España entre los países con mayor dependencia de actividades menos tecnológicas, solo superada por Grecia y Rumanía. Aunque las infraestructuras de telecomunicaciones han mejorado y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial y servicios en la nube está en ascenso, la transformación completa del modelo productivo aún requiere esfuerzos adicionales.

El primer trimestre de 2025 registró que el 21,1% de las empresas con diez o más trabajadores utilizaban alguna tecnología de inteligencia artificial, y el 44,3% contrataba servicios de computación en la nube. Sin embargo, la mera adopción de herramientas digitales no asegura una transformación productiva efectiva. Para que la digitalización impulse la productividad, es necesario implementar también inversión, formación y cambios organizativos sustanciales.