La situación en Airbus España ha escalado con el anuncio de un preacuerdo entre el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) y la dirección de la empresa, aunque este pacto no cuenta con el respaldo del resto de los sindicatos, incluido el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA). Las negociaciones, que continúan marcadas por la tensión y el descontento entre los trabajadores, han suscitado una serie de movilizaciones en diversas plantas de la compañía.
CCOO ha resaltado la importancia del preacuerdo, que incluye importantes medidas como una revisión salarial y la continuidad de condiciones de teletrabajo, así como aspectos relacionados con el proyecto BROMO y el complemento para incapacidad temporal (IT). Sin embargo, otros sindicatos como UGT, CGT y ATP han manifestado su disconformidad, calificando la oferta de insuficiente y exigiendo cambios reales que respondan al descontento manifestado por la plantilla.
Propuesta sometida a votación
Conforme a lo acordado en encuentros anteriores, cualquier propuesta de la administración de Airbus debe ser sometida a la aprobación de la asamblea de trabajadores antes de cualquier firma definitiva. Por lo tanto, CCOO llevará el preacuerdo a votación, aunque ya circulan rumores sobre la posible objeción de los empleados. Fuentes de SIPA han anticipado que la asamblea probablemente rechazará la oferta actual de Airbus.
“Hoy la asamblea va a decir que no a esa propuesta”, advierten fuentes cercanas a SIPA.
A pesar de ser el sindicato mayoritario en la representación de Airbus, CCOO no tiene la mayoría necesaria para validar el preacuerdo sin el apoyo de otros grupos y trabajadores, lo que complica su situación en las negociaciones.
Visión crítica ante el preacuerdo
La respuesta inicial por parte de los empleados ha sido marcada por la desconfianza. Muchos han expresado sus dudas respecto al cálculo del incremento salarial propuesto, alegando que el segundo tramo del 5% que entraría en vigencia en abril de 2027 podría resultar en un aumento real inferior al esperado. Este descontento choca con la afirmación de CCOO de que el acuerdo representa un avance en el poder adquisitivo de la plantilla.
A pesar de los desacuerdos, la dirección de Airbus, liderada por Guillaume Faury, ha adoptado un enfoque proactivo al dividir los problemas en dos bloques: uno relacionado con el convenio colectivo y otro que aborda el descontento general de los trabajadores. Esto implicó la creación de un equipo de directivos que se encargarán de abordar estos temas de manera directa y eficaz.
El preacuerdo incluye una propuesta de incremento salarial del 5% para los años 2026 y 2027, una compensación única no consolidable de 2.000 euros, y la suspensión de la eliminación del complemento de IT hasta, al menos, finales de 2026. Además, se garantiza la continuidad de la política de teletrabajo y se amplía el tiempo de vacaciones flexible.
Las movilizaciones en la entire red de plantas de Airbus han tenido un fuerte impacto, con cerca de 4,000 trabajadores participando en una reciente marcha en Getafe. La tensión se mantiene alta, y la falta de consenso entre los sindicatos podría indicar un periodo prolongado de lucha laboral y negociación.
