La startup de defensa Helsing ha captado 1.800 millones de dólares en una nueva ronda de financiamiento, alcanzando una valoración de 18.000 millones de dólares. Este movimiento refleja el creciente interés de los inversores en la tecnología militar, un sector que ha visto un auge significativo en los últimos tiempos.
Con sede en Múnich, Helsing anunció su serie E de financiamiento, respaldada por una combinación de inversores nuevos y existentes, que incluye a Dragoneer Investment Group, Lightspeed Venture Partners, Iconiq, Goldman Sachs Alternatives y JPMorgan Chase. Esta ronda significa un incremento notable en comparación con la valoración de 12.000 millones de euros (13.700 millones de dólares) que había conseguido el año pasado, posicionándose entre las mayores rondas de financiamiento jamás realizadas por una startup europea.
Fundada en 2021, Helsing ha ampliado su enfoque más allá del software de inteligencia artificial para el campo de batalla, diversificándose hacia el desarrollo de hardware en los últimos dos años. Actualmente, la empresa se especializa en drones autónomos de ataque, software de pilotaje basado en IA y sistemas de vigilancia submarina, sumándose a su plataforma de software original. Este cambio hacia el hardware fue impulsado por la demanda de los clientes que solicitaban capacidades de IA implementadas con mayor rapidez en el campo.
La expansión de Helsing y su impacto en el mercado de defensa
Recientemente, Helsing presentó su dron autónomo de ataque HX-2 y se ha comprometido a suministrar miles de estos drones a Ucrania. Además, anunció planes para establecer una planta de producción en Plymouth, parte de una inversión de 350 millones de libras en el Reino Unido destinada a fabricar sus materiales de vigilancia submarina impulsados por IA.
La compañía colabora con gobiernos de varios países, incluyendo Alemania, Estonia, el Reino Unido y Ucrania, pero ha reiterado que se considera una empresa «transatlántica» y que no mantiene contratos con el gobierno de Estados Unidos, asegurando así su control europeo. Esta estrategia refleja un interés por parte de las naciones europeas en aumentar su soberanía tecnológica en medio de un contexto global cambiante.
El nuevo financiamiento se destinará a acelerar el desarrollo de plataformas de inteligencia artificial para las fuerzas armadas europeas y aliadas, en un momento en que los gobiernos del continente están incrementando sus presupuestos de defensa y buscando tecnologías avanzadas para hacer frente a los desafíos del futuro.
