Apple ha decidido emprender acciones legales contra OpenAI, la reconocida empresa de inteligencia artificial, en un conflicto que podría tener repercusiones significativas en el mundo de la tecnología. La demanda, presentada por la compañía de Cupertino, argumenta que OpenAI, bajo la dirección de Sam Altman, ha estado involucrada en una campaña planificada para robar secretos comerciales y datos confidenciales de Apple. Esto incluye el uso ilegal de planos y especificaciones técnicas de dispositivos aún no lanzados al mercado.
Una relación rota
Este conflicto marca un quiebre notable en la relación entre Apple y OpenAI, dos de las empresas más influyentes de Silicon Valley. Hasta hace poco, ambas habían trabajado de forma colaborativa, integrando tecnologías como ChatGPT en el asistente de voz Siri. Sin embargo, la tensión ha escalado tras la pérdida de talento, ya que más de 400 exempleados de Apple han encontrado un nuevo hogar en OpenAI.
El foco de la demanda recae sobre Tang Tan, director de hardware de OpenAI y exvicepresidente de diseño de productos en Apple. Apple sostiene que Tan ha utilizado sus conexiones para inducir a empleados de la compañía a revelar información sensible sobre los proyectos futuros de Apple, aprovechando la oportunidad durante los procesos de selección.
La demanda menciona casos concretos, entre ellos el de Chang Liu, un ingeniero de hardware que se unió a OpenAI en enero. Según Apple, Liu descargó múltiples archivos confidenciales de la compañía durante su transición a la startup de inteligencia artificial, mientras estaba involucrado en el desarrollo de hardware para dicha firma. Además, las acusaciones incluyen que OpenAI “asesoró activamente” a los empleados que dejaban Apple sobre cómo ocultar su futura empleabilidad.
Un modelo de negocio comprometido
Apple ha alegado que “OpenAI ha estado robando secretos comerciales e información confidencial”, un acto que ha levantado serias preocupaciones sobre la integridad del negocio de hardware en la empresa de inteligencia artificial. La demanda describe las operaciones de OpenAI como “corrompidas hasta la médula”, sustentando que dependen de información malversada para su crecimiento.
Por su parte, OpenAI ha desmentido enérgicamente las acusaciones. Un portavoz de la compañía ha indicado que no tienen interés en secretos comerciales de otras empresas y reafirma su compromiso con el desarrollo de tecnologías innovadoras.
Un contexto crítico para OpenAI
Este enfrentamiento legal se produce en un momento crucial para OpenAI, que se encuentra en las etapas finales de preparación para una oferta pública inicial. Además, la empresa realizó recientemente una adquisición significativa de 6.500 millones de dólares por io Products, otra startup vinculada a Tan y al renombrado exdiseñador de Apple, Jony Ive.
Ante estos acontecimientos, Apple ha solicitado un juicio con jurado, exigiendo que OpenAI ponga fin a estas prácticas, destruya cualquier material que haya obtenido de manera ilícita y rediseñe sus futuros productos para asegurarse de que no incorporen tecnología patentada por Apple.
