El entorno de los emprendimientos liderados por fundadores ha demostrado un rendimiento notablemente superior para los accionistas, especialmente en el sector tecnológico. Según datos recientes, estas empresas han duplicado sus retornos en comparación con aquellas que no son dirigidas por sus creadores. Sin embargo, esta dinámica de alto rendimiento trae consigo desafíos únicos para los ejecutivos que reportan directamente a estos visionarios.
La práctica de liderazgo en empresas fundadas por sus propios creadores se caracteriza por un enfoque particular en la delegación y la comunicación. Los líderes a menudo se encuentran en una posición de tensión entre las responsabilidades que desearían asumir y las tareas que su fundador está dispuesto a delegar. Para entender mejor esta situación, es crucial explorar algunas tácticas que pueden ayudar a estos ejecutivos a navegar en estos entornos complejos.
Evaluar la delegación real del fundador
Es vital para los ejecutivos identificar qué tareas son realmente delegables por su fundador. Muchos fundadores mantienen un conjunto restringido de funciones que prefieren conservar bajo su control, lo que puede diferir de lo que se estipula en los organigramas oficiales. En lugar de luchar por obtener el control total sobre esas funciones, puede ser más estratégico centrar los esfuerzos en áreas donde realmente se puede ejercer la autoridad.
Un caso notable es el de un COO que se vio involucrada en reuniones de directorio pero no en la gestión de relaciones con los inversores, una área que su fundador retuvo para sí mismo. Esta situación resalta la importancia de comprender las prioridades y límites en la delegación del fundador, lo que puede cambiar a medida que la empresa evoluciona.
Identificar el círculo cercano del fundador
Casi todas las empresas lideradas por fundadores poseen un núcleo de personas influyentes en la toma de decisiones, que pueden incluir desde cofundadores hasta amigos y familiares. Comprender quiénes forman parte de este círculo es esencial para los ejecutivos, ya que estos individuos a menudo son quienes aportan información valiosa o influyen en las decisiones del fundador.
En las primeras fases de un nuevo rol, es recomendable establecer relaciones con estas personas antes de que se necesiten sus apoyos. Analizar quiénes son y comprender su impacto en el fundador puede facilitar la implementación de estrategias y dar forma a la cultura organizacional.
Traducir el pensamiento del fundador
La comunicación con los fundadores varía ampliamente. Algunos, denominados «fundadores visionarios», expresan ideas en formación, lo que puede llevar a malentendidos entre sus equipos. En ocasiones, las sugerencias parecen mandatos firmes, lo que provoca trabajo innecesario. En contraste, otros fundadores, más orientados a la operación, son directos y sus palabras requieren atención inmediata. Es fundamental que los ejecutivos aprendan a traducir adecuadamente las intenciones del fundador antes de actuar.
Reconocer desajustes estructurales
Las empresas fundadas por sus creadores operan bajo estructuras diferentes por diseño. Esto puede dificultar la identificación de culturas tóxicas. Por ejemplo, un COO puede estar sometido a expectativas de esfuerzo que no son sostenibles. Comprender si la presión proviene de una etapa temporal o es una norma perjudicial es crucial para la ejecución eficaz. Realizar ciertas preguntas puede ayudar a diagnosticar si el problema es una simple tensión o una desalineación estructural.
Preguntas como si las responsabilidades han cambiado desde su incorporación o si se siente que su alcance se ha reducido respecto a lo que se había acordado inicialmente son indicadoras clave del tipo de ambiente laboral en el que se encuentra. Si se identifican patrones que afectan a otros en el mismo rol, probablemente se trate de una cuestión estructural.
Adaptarse a la dinámica de una empresa liderada por un fundador exige una combinación de agilidad estratégica y una notable habilidad de comunicación. Al enfrentar los tópicos antes mencionados, los ejecutivos pueden aprender a desarrollar un espacio laboral más productivo y satisfactorio, tanto para ellos como para el fundador y el resto del equipo.
