Crusoe, un desarrollador de centros de datos fundado hace ocho años y con sede en Denver, ha alcanzado una valoración de 30.9 mil millones de dólares tras la reciente venta de un proyecto de centro de datos sin terminar en el sureste de Wyoming a Google. Este movimiento pone de relieve las dificultades que enfrentan los desarrolladores independientes al intentar llevar adelante proyectos de gran envergadura en los plazos y presupuestos establecidos.
El proyecto, que inicialmente fue anunciado el año pasado en colaboración con Tallgrass, una empresa de infraestructura respaldada por Blackstone, contemplaba una expansión de hasta 10 gigavatios de capacidad energética. Sin embargo, Google decidió asumir el desarrollo del mismo después de expresar preocupaciones sobre los costes y los tiempos de construcción bajo la gestión de Crusoe. A pesar de la venta, la cifra del acuerdo no ha sido divulgada, aunque se sabe que Google tiene planes de invertir 17 mil millones de dólares en la creación del campus de datos en Wyoming.
Esta transacción demuestra los retos inherentes a la gestión y entrega de inmensos proyectos, especialmente en un contexto donde la oposición de comunidades locales y la obtención de equipo y energía adecuadas pueden dificultar el avance. A pesar de la reorientación de este proyecto, Google continúa colaborando con Crusoe en el desarrollo de otro centro de datos en Amarillo, Texas.
El panorama de Crusoe en el sector
Crusoe ha adoptado un enfoque de negocio diversificado, generando ingresos mediante el arrendamiento de espacios de centros de datos a clientes que aportan sus propias unidades de procesamiento gráfico (GPUs), así como alquilando sus GPUs y vendiendo potencia de cálculo para ejecutar modelos de inteligencia artificial, un proceso conocido como inferencia. Sus mayores proyectos comprenden colaboraciones con importantes nombres del sector de IA, con un campus en Abilene, Texas, en construcción para Oracle y OpenAI. Además, se está levantando un segundo campus de 900 megavatios destinado a Microsoft, el cual se espera que entre en funcionamiento en 2027.
La historia de Crusoe comienza con sus fundadores, Chase Lochmiller, actual CEO, y Cully Cavness, quienes iniciaron la empresa como un negocio de minería de criptomonedas utilizando gas natural que, de otro modo, habría sido quemado. Recientemente, la compañía recaudó 3.9 mil millones de dólares en una ronda de financiamiento y añadió tres nuevos miembros a su junta directiva, entre ellos a JB Straubel, fundador de Redwood Materials y exmiembro de la junta de Tesla. Crusoe se convirtió en el primer cliente del negocio de almacenamiento energético de Straubel tras su inversión en 2021.
A medida que el mercado de la inteligencia artificial sigue expandiéndose y demandando mayores capacidades de computación, es evidente que Crusoe está bien posicionado para capitalizar estas tendencias, a pesar de los desafíos que pueda enfrentar en su camino hacia el crecimiento y la consolidación en el sector de centros de datos.
