Telefónica y Liberty Global enfrentan un desafío significativo en el Reino Unido tras la negativa provisional del regulador británico, la CMA, a su operación de adquisición de Netomnia. Esta transacción representaba una inversión de aproximadamente 950 millones de libras esterlinas (1.117 millones de euros) y su bloqueo podría complicar seriamente las finanzas de Virgin Media O2 (VMO2), una empresa en la que ambas firmas tienen una participación del 50%. Actualmente, VMO2 acumula una deuda neta de 22.000 millones de libras (25.800 millones de euros).
La operación, gestionada a través de Nexfibre, busca adquirir Substantial, que incluye Netomnia y sus marcas de distribución YouFibre y Brsk, por un valor empresarial de 2.000 millones de libras. Este movimiento separa el negocio de infraestructura del de retail, provocando un interés normativo creciente sobre la competencia en el mercado de fibra. Según el acuerdo, Nexfibre retendría los activos de red, mientras que VMO2 conseguiría el negocio minorista a un costo de 150 millones de libras.
Un detalle crucial pour VMO2 es el efectivo que recibiría: unos 1.100 millones de libras, que es vital para pagar parte de su significativa deuda. De esta suma, 950 millones se destinarían a la reducción de esta. La necesidad de desendeudamiento es imperativa dado que la presión financiera se acentúa cada mes, lo que ha llevado al grupo a considerar posibles ajustes de plantilla y recortes en los dividendos, tal como se ha hecho en otras filiales europeas.
El dilema competitivo en el mercado británico
El foco de la CMA en esta transacción está relacionado con las implicaciones para la competencia en el mercado mayorista de fibra. El regulador ha planteado una relevante cuestión: ¿qué habría sucedido si Netomnia no fuera adquirida por Nexfibre? Las primeras conclusiones apuntan a que CityFibre podría haber emergido como un potencial competidor en este escenario, algo que podría influir negativamente en las condiciones del mercado. Este análisis sugiere que, de permitir la compra, se limitarían las opciones de competencia a los consumidores y operadores.
La CMA señala que, si CityFibre hubiera adquirido Netomnia, el 32% de la red de VMO2/Nexfibre competiría directamente con las redes de CityFibre y Openreach, la infraestructura de British Telecom. Con la operación planteada, este solapamiento disminuiría al 18%, un argumento que los propietarios de Nexfibre disputan, afirmando que las conclusiones provisionales no reflejan adecuadamente la competitividad del sector.
Telefónica, Liberty Global e InfraVia están convencidos de que la fusión permitiría crear un operador de fibra con suficiente escala para competir con Openreach, además de optimizar las inversiones en redes de nueva generación. Existe un fuerte interés por que la CMA considere el impacto negativo que podría tener la negativa en la capacidad del Reino Unido de atraer inversión internacional, un punto enfatizado por el mismo Gobierno británico.
El camino a seguir
Las próximas semanas son fundamentales para el futuro de esta operación. A partir de ahora, los involucrados tienen hasta el 23 de octubre para presentar alegaciones y, adicionalmente, la CMA ha expresado su disposición a considerar medidas correctivas. La fecha límite para la decisión final es el 15 de diciembre, lo que añade una capa de urgencia a la gestión de esta operación.
El desenlace afectará de manera crítica no solo a la estrategia de Telefónica y Liberty Global en el mercado británico de telecomunicaciones, sino también a la posibilidad de lograr una inyección financiera de 1.100 millones de libras y la oportunidad de reducir una deuda que representa un reto significativo para el futuro de VMO2.
