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El Singular Viaje de un Emprendedor en la Creación de Software para el Gobierno

Lilly Chen, cofundadora y CEO de FSH Technologies, ha recorrido un camino poco convencional hacia el mundo del emprendimiento tecnológico. Su historia comienza a los 16 años, cuando, tras enfrentar graves problemas de salud, su madre decidió que un cambio radical era necesario. Juntas se mudaron a China, donde Lilly pasó cerca de dos años como monja. Esta experiencia no solo le permitió encontrar un nuevo equilibrio personal, sino también replantearse sus aspiraciones académicas y profesionales.

Durante su estancia en el monasterio, Chen sostuvo una vida de meditación y reflexión, lo que le ayudó a gestionar su salud. A lo largo de este período, devoró libros que encontró en el monasterio, lo que despertó en ella una curiosidad intelectual que la llevó a autoinstruirse y eventualmente ingresar a Colorado College sin un diploma de secundaria. Al cumplir 20 años, se graduó en 2019 con un doble título en matemáticas y economía, y también tuvo una breve carrera como jugadora profesional de videojuegos.

Posteriormente, Chen se unió a Facebook como ingeniera, donde tuvo la oportunidad de trabajar en la infraestructura necesaria para entrenar modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, la violencia que presenció en el asalto al Capitolio de EE. UU. el 6 de enero de 2021 la llevó a cuestionar su carrera en la industria tecnológica. Sentía que su trabajo en una gran empresa no alineaba con sus valores y principios. Así decidió dejar su puesto, sin tener claro cuál sería su próximo paso.

FSH Technologies: Innovación en el sector público

Tras abandonar Facebook, Chen se planteó algunas preguntas fundamentales sobre lo que realmente le apasionaba y cómo podría aplicar sus habilidades. Gracias a una conexión a través de Envision, un acelerador centrado en fundadores no tradicionales, logró obtener su primer financiamiento de un fondo de inversión que había respaldado a varias startups de éxito. Sin un plan de negocio definido, logró convencer a los inversores con su visión y motivación.

En 2024, Chen y su equipo consolidaron lo que hoy es FSH Technologies, una empresa radicada en Filadelfia que desarrolla software para optimizar tareas gubernamentales menos glamorosas, como la administración de servicios alimentarios escolares y la gestión de registros públicos. A pesar de los desafíos iniciales, la empresa ha recaudado un total de 25 millones de dólares, con una reciente ronda de financiación de 20 millones de dólares que se cerró en solo una semana.

Chen observa que los problemas que enfrenta el gobierno en sus procesos administrativos suelen ser mucho más profundos que una simple interfaz desactualizada. Aspectos como la dispersión de la información y la necesidad de múltiples aprobaciones complican la agilidad de estos servicios. Desde su experiencia en el monasterio, Chen aprendió a ver el panorama completo, lo que ha influido en su enfoque para abordar los problemas dentro de las instituciones gubernamentales de manera integral.

Un enfoque reflexivo y colaborativo

A lo largo de su trayectoria, Chen ha mantenido una perspectiva crítica respecto a la cultura acelerada del emprendimiento que valora el trabajo excesivo como un símbolo de compromiso. Prefiere que su equipo siga el mantra de «lento es suave, y suave es rápido», enfatizando la importancia de comprender a fondo a las personas y procedimientos antes de implementar soluciones. Asegura que en su equipo, el bienestar y el descanso son esenciales para una rendimiento eficaz.

La gestión de FSH Technologies ha demostrado ser paciente, habiendo generado menos de 100,000 dólares en su primer año mientras establecían relaciones para ganar contratos públicos. En la actualidad, la empresa cuenta con un equipo de aproximadamente ocho a nueve empleados y busca seguir creciendo mientras aborda problemas que, aunque no son necesariamente emocionantes, son de vital importancia para mejorar la vida de las personas y la eficiencia de los servicios públicos.

La historia de Lilly Chen es un testimonio de que los caminos poco convencionales pueden llevar a innovaciones significativas en áreas inesperadas. Su experiencia demuestra que es posible desafiar las normas establecidas y encontrar oportunidades donde otros ven obstáculos, resaltando la importancia de la curiosidad, la resiliencia y la dedicación a resolver problemas del día a día.