La psiquiatra Sue Stuart-Smith revela los beneficios mentales de la jardinería para la salud emocional.

La psiquiatra Sue Stuart-Smith revela los beneficios mentales de la jardinería para la salud emocional.

La conexión entre el ser humano y la naturaleza ha sido objeto de estudio y discusión en múltiples ámbitos, especialmente dentro de la salud mental y el bienestar emocional. En el transcurso del Festival Internacional de las Flores (FLORA) en Córdoba, la psiquiatra Sue Stuart-Smith compartió su perspectiva sobre la importancia del contacto con espacios verdes, una temática que ha ganado relevancia en nuestras vidas urbanas y tecnológicas.

Sue Stuart-Smith, quien ha investigado profundamente los efectos psicológicos del entorno natural, relató cómo el cuidado de un huerto ayudó a su abuelo a recuperarse de las secuelas de la Primera Guerra Mundial. Esta experiencia personal, sumada a su formación en psiquiatría y su relación con el paisajista Tom Stuart-Smith, le ha permitido evidenciar el impacto positivo que la jardinería y los espacios verdes tienen sobre la salud mental. En su obra *La mente bien ajardinada*, enfatiza que actividades tan simples como cuidar plantas pueden reducir los niveles de estrés y activar el sistema parasimpático, lo cual produce un estado de relajación en cuestión de minutos.

La naturaleza como herramienta terapéutica

Stuart-Smith argumenta que dedicar entre 20 y 30 minutos diarios al contacto con la naturaleza podría ser un poderoso aliado para gestionar la incertidumbre y las pérdidas emocionales. Ella sostiene que a través de la jardinería se construye una relación con el ciclo de la vida, lo que puede ofrecer un sentido de control en momentos de crisis. Este tipo de actividades requieren paciencia y permiten experimentar la anticipación y el resultado del esfuerzo, elementos que son vitales para el bienestar emocional.

Sin embargo, la psiquiatra destaca una preocupación: en la actual era digital, muchas personas, especialmente los niños, están alejándose cada vez más del entorno natural. Esta desconexión resulta alarmante, pues se traduce en un aumento del tiempo frente a pantallas, lo que puede repercutir negativamente sobre nuestra salud mental.

Desde una perspectiva ambiental, Stuart-Smith propone que la jardinería no solo es un refugio espiritual, sino también una forma activa de participar en la lucha contra el cambio climático. Fomentar prácticas de jardinería que promuevan la biodiversidad ayudaría a restaurar la naturaleza y, al mismo tiempo, ofrece una forma tangible de actuar ante la crisis ambiental actual. Para ella, “la jardinería es un acto de esperanza”, ya que cada semilla sembrada puede simbolizar un compromiso con el futuro.

Un llamado a la acción cotidiana

La especialista subraya que el acceso a espacios verdes no debe ser visto como un lujo, sino como una necesidad esencial para la salud pública. En este sentido, recomienda estrategias variadas para acercarse a la naturaleza, incluso desde espacios pequeños o urbanos. Simplemente cultivar hierbas aromáticas en la ventana o integrar plantas en la decoración del hogar son pasos que pueden ayudar a mitigar el estrés y mejorar el bienestar emocional.

En conclusión, la conexión con la naturaleza emerge no solo como una estrategia terapéutica, sino como una herramienta indispensable para enfrentar los desafíos de un mundo cada vez más complejo. Dedicar unos minutos al día a esta práctica simple podría ser la clave para un equilibrio emocional más saludable en nuestras vidas.