El legado del Dr. Andreu: cómo un farmacéutico transformó un barrio de lujo en Barcelona hace 125 años

El legado del Dr. Andreu: cómo un farmacéutico transformó un barrio de lujo en Barcelona hace 125 años

La Avinguda del Tibidabo, un emblemático eje de Barcelona, celebra su 125 aniversario, junto con su icónico funicular y el Tramvia Blau, que ha estado inactivo desde 2018 mientras espera su renovación. Este recorrido histórico ha sido fundamental en el desarrollo de la ciudad, un camino que ha conectado diversas realidades a lo largo del tiempo.

El origen de este legado urbano está íntimamente ligado a Salvador Andreu (1841-1928), un farmacéutico convertido en empresario que aportó una visión innovadora a la infraestructura de la ciudad. Andreu, que inició su trayectoria profesional en una pequeña farmacia, se convirtió en el creador de las célebres pastillas que aún llevan su nombre. Su capacidad empresarial y su compromiso con la comunidad lo llevaron a invertir en proyectos de gran envergadura, siendo el más notable la transformación del Tibidabo en un espacio de ocio y recreo.

Ubicado a 512 metros sobre el nivel del mar, el Tibidabo fue concebido como un punto de encuentro entre los barceloneses y la naturaleza. Andreu promovió el desarrollo de un paseo de 1.5 kilómetros, dando lugar a la Avinguda del Tibidabo, flanqueada por elegantes mansiones diseñadas por arquitectos de renombre, contribuyendo así a un ambiente urbano distintivo.

Barrio, transporte y parque

En un contexto donde ciudades europeas estaban modernizando sus sistemas de transporte, Andreu introdujo soluciones que facilitarían el acceso a la cumbre del Tibidabo. Creó un tranvía y un funicular, convirtiéndose en pionero en este ámbito dentro de la Península Ibérica. Esta innovación, inspirada en su experiencia en Suiza, cambió la forma en que los ciudadanos se relacionaban con su entorno. La estación superior, con vistas privilegiadas, pronto se convertiría en un atractivo que fue más allá de un simple mirador, albergando el imponente templo expiatorio del Sagrado Corazón, cuyo desarrollo se extendió por varias décadas.

Desde su apertura, el parque atrajo a visitantes con atracciones que van desde un laberinto de espejos hasta una torre de 50 metros conocida como La Talaia, inaugurada en 1921. Estas iniciativas no solo enriquecieron la oferta recreativa de la ciudad, sino que también se consolidaron como parte de su identidad cultural.

Doble transporte y futuro incierto

A la Avinguda del Tibidabo la unía un sistema de tranvías de color azul distintivos, un hito que, lamentablemente, ha caído en desuso desde 2018. A pesar de ello, el funicular ha experimentado una revitalización en 2021, convirtiéndose en una entrada principal al parque de atracciones. La historia del funicular está marcada por su gestión anterior, que estuvo en manos de los descendientes de Andreu hasta 1988, momento en que fue adquirido por el holding de Javier de la Rosa, conocido por uno de los escándalos financieros más notorios en la historia reciente de España. Posteriormente, el complejo fue subastado y finalmente, en 2002, el Ayuntamiento de Barcelona asumió su gestión a través de la empresa municipal Barcelona de Serveis Municipals (BSM).

El 125 aniversario de la Avinguda del Tibidabo no solo es un homenaje al pasado, sino también un recordatorio sobre la necesidad de conservar y revitalizar estos emblemas de la ciudad, para asegurar que continúen siendo parte integral de la vida urbana de Barcelona.