La trayectoria de Rafael Cabello es un testimonio del apasionante mundo de la tonelería, un oficio que ha aprendido a valorar y reinventar a lo largo de los años. Fundador de Tonelería del Sur, Cabello decidió dar un nuevo rumbo a su vida empresarial en 2005, tras la disolución de la empresa familiar, Tonelería Hermanos Cabello. Desde muy joven, se formó en la tradición familiar del trabajo con la madera, un legado que ha transformado en un emprendimiento moderno y relevante gracias a su marca Casknolia.
La historia familiar de Cabello, que incluye desavenencias y la creación de su propia empresa, muestra cómo la herencia puede ser tanto un reto como una bendición. Con casi 12.000 barriles fabricados anualmente y un notable crecimiento en la industria, esta empresa se ha consolidado en el sector, faturando cerca de ocho millones de euros y empleando a un equipo comprometido de 40 personas.
Familia y empresa: un equilibrio delicado
En el entorno familiar, el liderazgo y la responsabilidad son clave. Cabello subraya que el apellido no asegura un puesto en la empresa y que cada miembro debe demostrar su capacidad para contribuir al crecimiento del negocio. La dinámica familiar está presente en cada rincón, lo que plantea el desafío de equilibrar la cercanía personal con la necesidad de un entorno profesional eficiente.
Uno de los mayores aprendizajes que ha obtenido de su experiencia al frente de esta tonelería es la importancia de establecer límites claros. Las relaciones familiares pueden complicar la toma de decisiones empresariales, y ha evidenciado cómo es fundamental mantener estructuras y responsabilidades definidas para el buen funcionamiento de la organización.
El futuro de la tonelería: entre tradición y modernidad
A medida que la industria avanza, Cabello ha adoptado la tecnología, integrando herramientas de inteligencia artificial para optimizar procesos y gestionar la trazabilidad de los barriles que producen. Este enfoque moderno no reemplaza la habilidad manual del tonelero, sino que la complementa, permitiendo una mayor transparencia y eficiencia en el oficio artesanal.
La búsqueda de la excelencia se refleja en su relación con el whisky, un campo que ha explorado por medio de catas y viajes a Escocia y Estados Unidos. La madera y su proceso de selección son elementos críticos que determinan la calidad de los productos, generando un interés internacional que asegura la relevancia continua de su trabajo en el mercado global.
No obstante, Cabello también ve con preocupación el futuro del oficio, reconociendo el riesgo de que el conocimiento se pierda si no se fomenta una nueva generación de toneleros. Su objetivo es despertar esa inquietud por aprender y transmitir el legado de un oficio que, aunque antiguo, tiene un papel esencial en la industria actual del whisky y más allá.
La tonelería no se encuentra en peligro de extinción por falta de demanda, sino por la necesidad de formar nuevos expertos que mantengan la esencia del trabajo. Para Cabello, el futuro de la tonelería radica en lograr un equilibrio entre el respeto por la tradición y la adaptación a las nuevas tecnologías, asegurando así que esta arte y su inestimable conocimiento perduren a través del tiempo.
