La situación de la Agencia Tributaria en España ha llegado a un punto crítico. Recientemente, la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) ha emitido un contundente informe donde resalta que el organismo enfrenta «la peor crisis de su historia». Durante su Congreso celebrado en Toledo, la presidenta de la asociación, Ana de la Herrán, expuso que los contribuyentes están encontrando un «muro» en su interacción con la Agencia debido a diversos factores que amenazan su operatividad y autonomía.
Entre las preocupaciones más destacadas, se encuentra la falta de independencia del organismo, la deteriorada reputación del cuerpo, la inestabilidad en su dirección y el riesgo de fragmentación a nivel regional, particularmente en Cataluña. De la Herrán advirtió que esta situación podría tener consecuencias graves en la lucha contra el fraude fiscal, un aspecto crítico para el mantenimiento de la justicia tributaria en el país.
Los inspectores han manifestado su frustración con el «abandono» por parte de las instituciones que constituyen la Agencia Tributaria. Específicamente, señalaron que España sigue estando por debajo de la media europea en términos de personal dedicado a la inspección fiscal. De la Herrán enfatizó que «nos faltan medios para luchar contra el fraude», y aunque mencionó que la inteligencia artificial podría ser clave en este ámbito, la falta de indicaciones claras está generando incertidumbre sobre su aplicación.
Demandas y propuestas para un mejor control fiscal
En medio de esta crisis, la Asociación ha propuesto la creación de un «único departamento de Control» que concentre todas las funciones de comprobación tributaria. Esta medida facilitaría la supervisión de actividades de mayor riesgo, abarcando todos los impuestos, incluso los relacionados con el comercio exterior e impuestos especiales. La necesidad de reorientar las actuaciones hacia el fraude más grave es otra de las recomendaciones planteadas, incluyendo el combate contra tramas de fraude en el IVA, facturas falsas y blanqueo de capitales.
Por otro lado, José María Peláez, expresidente de la IHE, reiteró algunas de las propuestas que han venido defendiendo en años anteriores, como la posibilidad de actuar de incógnito o la creación de una «policía fiscal» para fortalecer el control sobre el cumplimiento tributario. Los inspectores también abogan por un cambio en los objetivos de la Inspección, que actualmente están basados en la cantidad de actuaciones y no en la calidad o el impacto de las mismas.
Las sugerencias de la asociación incluyen recuperar la especialización de los equipos por sectores y ajustar las competencias del cuerpo a nivel nacional, en lugar de regional, para abordar mejor el desajuste entre la plantilla de inspectores y el número de contribuyentes. Estas ideas se alinean con el Plan Estratégico 2024-2027, que busca ofrecer una respuesta más eficaz a los retos actuales del sistema tributario español.
