En el contexto laboral actual, la inteligencia artificial está transformando las habilidades que las empresas buscan en sus colaboradores. Cada vez más, el dominio de herramientas como ChatGPT y otras aplicaciones de IA deja de ser un diferenciador en el currículum, presentado como una competencia básica. Según el Global Workforce Report de Workday, ha habido un desplazamiento claro hacia una demanda de perfiles que no solo utilicen estas tecnologías, sino que también sean capaces de integrar su uso en procesos de trabajo concretos.
Un análisis reciente ha mostrado que las habilidades relacionadas con el uso básico de la inteligencia artificial, como escribir instrucciones simples o resumir documentos, han alcanzado su punto máximo a principios de 2026, seguido de una disminución del 25%. En contraste, las competencias prácticas que permitirían a los profesionales construir y automatizar soluciones con IA han experimentado un aumento del 51%. Este cambio indica una tendencia hacia la búsqueda de personas capaces de identificar procesos susceptibles de ser optimizados mediante la inteligencia artificial.
Las nuevas exigencias en el mercado laboral
Ante la necesidad de adaptar la fuerza laboral a la era digital, las empresas priorizan ahora candidatos que puedan integrar estas tecnologías en su trabajo diario. Por ejemplo, un profesional de Recursos Humanos podría aplicar IA para clasificar datos de empleados y automatizar tareas, mientras que un especialista en marketing podría utilizarla para mejorar campañas publicitarias. Este enfoque operativo implica un conocimiento técnico más profundo, diferente al uso básico de la tecnología.
Un estudio de Randstad ha revelado que, en España, la demanda de habilidades relacionadas con la inteligencia artificial ha crecido notablemente. En cinco años, el porcentaje de ofertas de empleo mencionando estas competencias se ha multiplicado por nueve. Desde representar solo el 0,03% de las ofertas en 2021, las vacantes relacionadas con IA alcanzaron el 0,27% a inicios de 2026.
Este auge no es exclusivo de un solo sector; el estudio indica que la inteligencia artificial ya representa un 3,9% de las ofertas en atención al cliente y un 6% en marketing, destacando la relevancia creciente de estas habilidades en diversos campos.
La importancia de la creatividad y la supervisión de la IA
A medida que se requiere un uso más avanzado de la IA, habilidades como la creatividad, el criterio y la resolución de problemas han visto un aumento en su demanda. Según Randstad, la necesidad de inteligencia emocional ha crecido un 173%, la de creatividad un 168% y la de resolución de problemas un 35%. Aunque las herramientas de IA pueden producir contenido o soluciones rápidamente, es fundamental que los profesionales puedan evaluar la calidad y relevancia de estos resultados.
Esta nueva competencia profesional, que implica supervisar el trabajo realizado por la inteligencia artificial, es esencial en un entorno donde la precisión y la contextualización son clave para la toma de decisiones empresariales. El simple uso de un chatbot ya no es suficiente; se necesita un ojo crítico capaz de detectar errores y evaluar la calidad del contenido generado.
La IA como parte del proceso laboral habitual
En España, el 63% de los profesionales ya utiliza herramientas de inteligencia artificial en su trabajo, según el IV Informe sobre Inteligencia Artificial de InfoJobs. Entre estos, el 52% utiliza específicamente chatbots y aplicaciones de procesamiento de lenguaje natural. Esta saturación de habilidades de IA en el mercado laboral está haciendo que la mención de herramientas como ChatGPT en un currículum pierda su peso distintivo, al igual que ocurrió anteriormente con competencias digitales básicas como el manejo de procesadores de texto.
La realidad es que los reclutadores buscan candidatos que demuestren capacidad para aplicar sus conocimientos de IA en la práctica, ya sea automatizando procesos, analizando grandes volúmenes de datos o evaluando la consistencia de los resultados. Un perfil ideal combina un sólido conocimiento profesional, habilidades interpersonales y dominio práctico de la inteligencia artificial, lo que lo convierte en un activo muy valioso para las empresas en la actualidad.
