Francia respira aliviada con la decisión de Moody's de mantener su calificación crediticia

Francia respira aliviada con la decisión de Moody’s de mantener su calificación crediticia

Francia ha conseguido mantener su calificación crediticia tras las recientes evaluaciones de Moody’s, evitando así una potencial rebaja que habría afectado su ya frágil situación financiera. Esta decisión se produce en un contexto de creciente presión política y social mientras el país trata de estabilizar sus cuentas públicas.

La noticia llegó tras el cierre de los mercados en Estados Unidos, sorprendiendo a muchos analistas que anticipaban una degradación de la nota desde su actual Aa3, calificación que se sitúa con perspectiva negativa desde octubre del año pasado. Una rebaja habría colocado a Francia en una posición similar a la de otras agencias como Standard & Poor’s y Fitch, que ya habían tomado acciones similares ante un panorama económico incierto, exacerbado por un Parlamento fracturado tras las elecciones anticipadas de 2024.

Uno de los factores principales que contribuyen a la inquietud del mercado es el elevado déficit presupuestario de Francia, uno de los más altos de la zona euro, que ha llevado a que su coste de financiación supere al de países con calificaciones más bajas, como Italia. Esta situación provoca una reticencia entre los inversores a mantener deuda francesa en sus carteras, especialmente ante la proximidad de elecciones presidenciales que podrían traer un giro hacia la ultraderecha.

A medida que las tensiones sociales se intensifican, las imágenes de recientes protestas evidencian la dificultad que enfrenta el Gobierno para implementar recortes presupuestarios necesarios. De hecho, el rendimiento de los bonos a diez años ha aumentado, alcanzando su nivel más alto desde 2002, lo que refleja la creciente preocupación por la solvencia del país.

El camino hacia un déficit manejable

Moody’s ha señalado que la estabilidad de la calificación Aa3 de Francia depende en gran medida de la aprobación de un presupuesto que permita la reducción del déficit. La agencia destaca la necesidad urgente de que el país implemente medidas fiscales sostenidas para estabilizar su deuda, que podría superar el 120% del PIB para 2027.

Además, el análisis de la agencia resalta que la economía francesa es próspera y diversificada, sustentada por instituciones públicas competentes. Sin embargo, el contexto actual de un Parlamento dividido y la presión social recurrente presentan desafíos significativos para la solidez del marco institucional del país.

A pesar de la reciente confirmación de la calificación, Moody’s advierte que es poco probable una mejora a corto plazo. Señales de debilidad en la capacidad del Parlamento para adoptar reformas necesarias podrían llevar a futuras rebajas en la nota crediticia. Por lo tanto, un esfuerzo fiscal continuo, especialmente después de las elecciones presidenciales, será crucial para la salud financiera de Francia.