Meta ha anunciado recientemente la creación de una nueva clase de acciones, denominadas acciones comunes Clase C, que no otorgan derecho a voto. Esta decisión se produce en el contexto de un potente movimiento estratégico vinculado a una posible nueva tributación para los millonarios en California. La medida, que entrará en vigor en enero, se diseñó con el fin de facilitar la recaudación de capital, compensar a empleados y financiar adquisiciones, incluyendo su carísima incursión en inteligencia artificial.
La reciente auditoría de los planes de Meta sugiere que esta nueva clase de acciones podría ofrecer a su CEO, Mark Zuckerberg, una manera de hacer frente a la propuesta de un impuesto sobre la riqueza que podría imponerse a varios millonarios del estado. Este impuesto, conocido como Proposition 40, pretende gravar el 5% del patrimonio neto de cientos de millonarios que residen en California y podría generar hasta $100,000 millones en cinco años, orientados principalmente a cubrir necesidades de salud del estado.
La medida ha revivido el debate sobre la fiscalidad de los más ricos en Silicon Valley, donde un grupo de destacados empresarios, entre ellos Sergey Brin, ha manifestado su oposición de manera enérgica. Este nuevo panorama impositivo ha llevado a Zuckerberg a instar a la junta directiva de Meta a encontrar soluciones que le permitan mantener el control mientras se prepara para la implementación del mencionado impuesto.
Detalles sobre la nueva clase de acciones
Las acciones Clase C se asignarán de manera que los accionistas recibirán una acción de este tipo por cada acción Clase A o Clase B que posean, en lo que Meta describe como un dividendo de acciones. A pesar de esta inyección de capital, el voto de Zuckerberg, que controla alrededor del 60% de la votación en la empresa, se mantendrá intacto. Esto significa que podría vender una parte de las acciones sin perder su control sobre las decisiones corporativas.
Con esta estrategia, Zuckerberg podría liquidar hasta el 20% de sus acciones Clase C recién creadas, lo que representa un 10% de su participación económica total en la compañía, dándole así un respiro financiero para enfrentar el potencial impacto del Prop 40.
La propuesta de ley ha generado respuestas de diversas esferas. Algunos críticos advierten que podría desencadenar una fuga de capitales desde California. Sin embargo, la reciente creación de acciones no votantes por parte de Meta sugiere que las grandes corporaciones de Silicon Valley están buscando formas innovadoras para enfrentar este nuevo escenario fiscal. En una declaración, un proponente del impuesto indicó que esta estrategia podría permitir que los «millonarios se queden a encontrar una forma de pagar el impuesto», lo que recalca la complejidad del tema y las implicancias para el futuro del estado.
