España impulsa el desarrollo de centros de datos para fomentar la innovación tecnológica.

España impulsa el desarrollo de centros de datos para fomentar la innovación tecnológica.

En un contexto donde la digitalización avanza a pasos agigantados, los centros de datos se han consolidado como el corazón de la economía moderna. Begoña Villacís, presidenta de SpainDC, la asociación que aglutina al sector en España, subraya la importancia de estos espacios más allá de ser simples instalaciones. Ella los define como «la infraestructura de los próximos siglos», fundamentales para el desarrollo de tecnologías críticas como la inteligencia artificial.

La relación entre las actividades digitales cotidianas, como enviar mensajes o realizar videollamadas, y los centros de datos es directa. Estas instalaciones requieren no solo de espacio físico, sino también de un suministro constante de energía y recursos tecnológicos. Villacís ha enfatizado que la reindustrialización y la soberanía digital son temas esenciales en la discusión sobre la futura economía del país, especialmente tras las lecciones aprendidas durante la pandemia, donde la dependencia externa se volvió evidente.

Desafíos normativos en el sector

El nuevo marco regulatorio que se prepara en España ha suscitado críticas desde el sector. Villacís apunta que las exigencias relacionadas con la energía son problemáticas, especialmente la demanda de correlación horaria entre el consumo de energía y su generación. Esto plantea serias dificultades para la operativa de los centros de datos, especialmente durante la noche.

Además, el requerimiento de que la energía utilizada debe provenir de instalaciones construidas en los últimos 18 meses podría frenar nuevas inversiones. Villacís no duda al afirmar que, con la normativa tal como está, es «imposible» establecer nuevos centros de datos en el país, un golpe que podría repercutir negativamente en la competitividad de España frente a otros países europeos.

La fuga de inversiones

Con la incertidumbre del nuevo decreto, la patronal del sector está preocupada por la posible migración de inversiones hacia otros países como Francia, Portugal o Italia. Villacís ha revelado que ya existen tres empresas que han decidido no invertir en España, mientras que otras están a la expectativa del desenlace normativo.

La clave del descontento parece radicar en los cambios en las reglas una vez que las empresas ya han comenzado sus proyectos. «El dinero es muy miedoso», recalca Villacís, advirtiendo que a los inversores no les gusta que se alteren las condiciones a mitad del proceso, lo que puede tener un efecto desincentivador sobre futuras inversiones en el sector.

Percepción social y aceptación local

Un fenómeno emergente en el debate sobre la construcción de centros de datos es el NIMBY (Not In My Back Yard), un término que refleja la resistencia local a tener estos centros en sus cercanías. Villacís señala que este fenómeno no es exclusivo de España, ya que ha ganado notoriedad en países como Irlanda y Estados Unidos, donde una mayoría de personas se sienten incómodas con la idea de tener un centro de datos cerca de sus hogares.

Para enfrentar este rechazo, la patronal ha emprendido iniciativas destinadas a concienciar a la población sobre la relevancia de este sector. Una reciente encuesta indica que, pese a las reticencias, la valoración del sector alcanzó un notable 8,4 sobre 10 entre los encuestados. Sin embargo, el temor a una falta de aceptación local amenaza con desincentivar la inversión y trasladar la infraestructura crítica a países más receptivos.