BBVA ha emprendido un movimiento significativo en el ámbito financiero al cerrar el primer tramo de su programa extraordinario de recompra de acciones, valorado en 2.000 millones de euros. Este tramos, que se llevó a cabo entre el 5 de agosto y el 1 de octubre, ha culminado con la recompra de acciones por un total de 1.000 millones de euros.
La entidad ha adquirido 40.204.840 títulos, representando aproximadamente el 0,73% del capital social de BBVA a fecha de ahora. Estas acciones recuperadas serán destinadas a reducir el capital social del banco mediante su posterior amortización.
BBVA ha declarado que proporciona una «combinación única» de crecimiento y rentabilidad, posicionándose como un líder en la banca europea. Este enfoque no solo facilita la generación de capital sino que también maximiza la retribución a sus accionistas. La entidad financiera tiene una política de remuneración anual atractiva, que distribuye entre el 40% y el 50% de su beneficio ordinario consolidado.
Aparte del reciente programa de recompra, bajo la presidencia de Carlos Torres, BBVA ha implementado seis planes de recompra a lo largo de los años, entre los que se incluyen tres extraordinarios. De estos, destacan uno de 3.160 millones de euros que se desarrolló entre 2021 y 2022, junto a otro de 1.000 millones en 2023, y un plan proyectado de 3.960 millones que abarcará los años 2025 y 2026.
Adicionalmente, la entidad ha gestionado otros tres programas como parte de su política de remuneración ordinaria hacia sus accionistas. Estos han involucrado 422 millones de euros en 2022, 781 millones en 2023 y 993 millones con cargo a 2024.
La evolución en la distribución de dividendos también es notable. En los últimos cuatro años, el dividendo por acción en efectivo ha visto un crecimiento exponencial, multiplicándose por tres. En este contexto, BBVA reportó un dividendo de 92 céntimos por acción relacionado con los resultados de 2025, un aumento considerable frente a los 31 céntimos pagados en 2021.
