El aumento acelerado de los costos de vida en Estados Unidos ha llevado a muchas familias, especialmente a aquellas con niños pequeños, a replantearse su situación laboral. Este es el caso de Jenny Escolastico, quien vive en las cercanías de Allentown, Pennsylvania, y ha decidido permanecer en casa para cuidar de sus dos hijos menores de 5 años, principalmente debido a las altas tarifas de cuidado infantil. “Lo que gastaría en cuidado infantil superaría mi salario trabajando a tiempo completo”, explica Escolastico, quien es veterana de la Fuerza Aérea y trabajó en recursos humanos.
A medida que se acercan las elecciones, estas preocupaciones son cada vez más relevantes. El Distrito Congresional 7 de Pennsylvania, donde reside Escolastico, se ha convertido en un campo de batalla político que podría determinar el control del Congreso. En este contexto, los costos de cuidado infantil han emergido como una de las principales preocupaciones para los votantes, junto con el incremento en los precios del combustible y la vivienda.
Las propuestas de los candidatos sobre el cuidado infantil
Los precios del cuidado infantil han crecido a un ritmo superior al de la inflación entre 2020 y 2024, alcanzando un promedio de más de $13,000 anuales en 2025, según datos de Child Care Aware of America. Un estudio reciente muestra que aproximadamente el 75% de los adultos en EE. UU. consideran esta situación como un “gran problema”, y un 64% de ellos apoya la idea de que el gobierno federal ofrezca cuidado infantil gratuito o a bajo costo.
En el concurrido Distrito 7, ambos candidatos competidores han incluido el tema del cuidado infantil en sus plataformas. Bob Brooks, el candidato demócrata y exbombero, aboga por la creación de un prekindergarten universal y por ampliar la elegibilidad para la asistencia federal, basándose en su experiencia cuidando a sus nietas. En contraste, el actual republicano Ryan Mackenzie favorece enfoques más modestos como los créditos fiscales para ayudar a las familias a cubrir estos gastos.
Mientras ambos lados intentan captar la atención de votantes indecisos —aproximadamente un 16% en el distrito—, el debate sobre el cuidado infantil se intensifica. Mackenzie, quien también tiene hijos pequeños, ha destacado la importancia de encontrar soluciones bipartidistas para aliviar la carga financiera que implica cuidar a los hijos.
La urgencia de una solución en el cuidado infantil
La pandemia exacerbó la crisis del cuidado infantil al evidenciar la fragilidad de la industria. El cierre de guarderías y las cuarentenas prolongadas provocaron un aumento en la demanda de asistencia, lo que impulsó al gobierno a desembolsar más de $50 mil millones para ayudar a mantener estas instalaciones en operación. A pesar de estas medidas, las listas de espera para obtener ayuda se han disparado, obligando a muchas familias a renunciar a un ingreso o a descuidar otras necesidades básicas.
Candidatos en distintos niveles de gobierno han comenzado a abordar esta problemática con mayor seriedad. Por ejemplo, en Nueva Jersey y Virginia, gobernadores demócratas han prometido aumentar la financiación para el cuidado infantil, mientras que varias propuestas buscan limitar el gasto en cuidado a un porcentaje del ingreso familiar.
El impacto de la inversión electoral en el cuidado infantil
Organizaciones como la Campaign for a Family Friendly Economy están invirtiendo en campañas electorales que apoyan la mejora de las políticas de cuidado infantil. Este comité ha destinado $60 millones en su esfuerzo por recaudar apoyo para los demócratas en diversas carreras, garantizando que el tema del cuidado infantil se incorpore en el diálogo electoral. En un ámbito donde el sentimiento hacia la política está cambiando, estas iniciativas buscan persuadir a los votantes sobre la necesidad urgente de apoyar a las familias y a los sectores que cuidan de los más vulnerables.
La situación se torna cada vez más crítica para muchos padres, como Becky Fisher, que trabaja en una guardería y cuya remuneración apenas supera los $20 por hora. “Cada padre está exhausto”, comenta Fisher, quien carga con los gastos de cuidado después de clases. A medida que las elecciones se aproximan, cuestiones como esta no solo afectan la vida económica de las familias, sino también su decisión en las urnas.
