Las elecciones en Israel, llevadas a cabo el martes 28 de octubre, están marcadas por un escenario político fragmentado, donde los resultados preliminares indican que el Likud, liderado por Benjamín Netanyahu, se posiciona en primer lugar. Con casi el 37% de los votos escrutados, el Likud obtuvo un 21.7% de los sufragios, seguido por el partido Yashar!, dirigido por Gadi Eisenkot, que alcanzó un 15.7%. Por su parte, la alianza de partidos de izquierda y mayoría árabe, conocida como Lista Conjunta, obtuvo un 9.2%, desplazando a Juntos, liderado por Naftali Bénet, que se quedó con un 8.4%.
Hasta las 5:58 de la mañana (hora local), se contabilizaban 2.12 millones de votos de los aproximadamente 5.7 millones emitidos en 12.018 colegios electorales. En el desglose siguiente, los partidos ultraortodoxos, como Judaísmo Unido de la Torá y Shas, obtuvieron porcentajes que rondan el 6.4% y 5.7% respectivamente. Otros partidos, como Israel Beitenu y Poder Judío, también mostraron resultados significativos con un 6.3% y 5.8% respectivamente.
A pesar de llevar la delantera, Netanyahu se ha mostrado cauteloso y ha pedido a sus seguidores que esperen los resultados definitivos. A pesar de la siembra de expectativas, el bloque liderado por él no parece alcanzar la mayoría suficiente para formar un Gobierno, dado que se requieren 61 escaños en la Knesset, el parlamento israelí. Las proyecciones indican que, aunque el Likud podría ser el partido más votado, el bloque opositor también se quedaría corto en cuanto a la obtención de escaños.
En este contexto, los partidos árabes parecen jugar un papel crucial en la formación del próximo gobierno. Según datos preliminares, podrían llegar a obtener hasta 19 escaños, lo que los convertiría en un elemento determinante en la nueva configuración política, como destaca el diario Haaretz.
La participación en los comicios fue notable, alcanzando un 77.7%, un incremento de casi ocho puntos respecto a las elecciones de 2022 y la cifra más elevada desde 1999. Este aumento ha sido particularmente evidente en las localidades árabes, lo que podría influir en el rumbo de futuras negociaciones políticas.
El escrutinio de los votos continúa y se espera que se prolongue hasta pasado el mediodía del miércoles, manteniendo a la opinión pública en un estado de expectación ante los resultados finales y el futuro político de Israel.
