La elección de un supermercado va más allá de la proximidad o el precio; la frescura de los productos es un aspecto crítico que la mayoría de los consumidores estadounidenses considera a la hora de decidir dónde comprar. Esta es una de las conclusiones clave del 2026 State of Fresh Grocery Shopping Report, realizado por la firma de consultoría Logile. La investigación, que abordó las preferencias de 1,000 estadounidenses en marzo de 2026, revela que el 91% de los encuestados confirman que los departamentos de productos frescos son esenciales para generar confianza en un establecimiento.
Purna Mishra, fundador y CEO de Logile, enfatiza que los departamentos frescos son «una máquina de confianza, no un centro de costos». Esta afirmación resalta la importancia de la calidad y presentación de los productos frescos en la percepción del consumidor, un factor que puede ser determinante no solo en la elección inicial de un supermercado, sino también en la fidelización a largo plazo.
Los hallazgos sugieren que las experiencias visuales y sensoriales juegan un papel crucial en la experiencia de compra. Un 43% de los encuestados indicaron que la presencia de productos en mal estado o con el aspecto poco atractivo rápidamente deteriora su confianza en el local. De hecho, los encuestados que valoran bien mantenidas las secciones de productos frescos son un 78%, mientras que un 84% afirma que una presentación deficiente influye negativamente en su percepción del establecimiento.
La influencia de la frescura en la decisión de compra
El informe también destaca diferencias notables entre distintos grupos demográficos. Por ejemplo, los padres tienden a priorizar la frescura de los productos, con casi la mitad eligiendo donde comprar en función de estas características. En contraste, los consumidores que no son padres muestran una mayor inclinación hacia la búsqueda de precios competitivos. Esta distinción sugiere que las expectativas sobre la calidad de los alimentos frescos pueden variar según el contexto familiar.
Cuando los consumidores ingresan a un supermercado y observan estantes bien surtidos y en óptimas condiciones, su percepción sobre la calidad general del establecimiento se forma de inmediato. Esta evaluación no solo afecta su decisión de compra en el momento, sino que también influye en la probabilidad de regresar al mismo lugar en el futuro. La confianza establecida a través de una presentación cuidadosa y frescura excelente puede transformar la relación del consumidor con el minorista, afectando tanto las decisiones de compra como los niveles de gasto.
En resumen, la frescura en los productos no sólo es un elemento diferenciador entre los competidores del sector, sino que se ha convertido en un pilar fundamental para generar lealtad y confianza del consumidor en el ámbito de la alimentación. A medida que los supermercados buscan mejorar su competitividad, priorizar la calidad en sus departamentos frescos parece ser una estrategia crucial para retener y atraer clientes en el mercado actual.
