El 43% de las empresas adoptan prácticas sostenibles o se enfocan en ser cero emisiones.

El 43% de las empresas adoptan prácticas sostenibles o se enfocan en ser cero emisiones.

Alsa, la reconocida empresa de transporte de viajeros, ha establecido un ambicioso objetivo: que toda su flota urbana, así como los autobuses de largo recorrido, operen con cero emisiones para el año 2040. Esta estrategia se fundamenta en un enfoque de neutralidad tecnológica, que prioriza el uso de las tecnologías más avanzadas y eficientes disponibles en cada momento.

La compañía ha avanzado significativamente hacia este objetivo, ya que el 43,3% de su flota en España está formada por vehículos que cumplen con estándares ecológicos, incluidos autobuses eléctricos, híbridos y propulsados por GNC/GNL. Ignacio Pérez-Carasa, director de ESG, destaca la efectividad del autobús eléctrico en entornos urbanos, pero también alerta sobre los desafíos técnicos relacionados con la autonomía, la infraestructura de recarga y la necesidad de incentivos gubernamentales para la renovación de flotas.

Alsa no se limita únicamente a la electrificación; ya está implementando soluciones de hidrógeno y biocombustibles avanzados. Estos cambios son vistos como eslabones clave hacia un futuro sin emisiones, donde se utilizarán combustibles sintéticos generados a partir de dióxido de carbono y hidrógeno verde para motorizar los autobuses Euro 6 o 7. Sin embargo, la adopción a gran escala de estas alternativas dependerá de la economía de producción y la regulación fiscal que las acompañe.

Hitos en el camino hacia la descarbonización

La gradual renovación de la flota de Alsa es un pilar vital de su estrategia de descarbonización. En 2025, la empresa espera incorporar 134 unidades nuevas de propulsión eco e incrementar el uso de tecnología EURO VI en la renovación de 153 vehículos existentes. En su compromiso con la sostenibilidad, el año pasado, Alsa consumió cinco millones de litros de biocombustible HVO en servicios de largo recorrido, lo que se traduce en un ahorro de más de 12.000 toneladas de CO2.

Otro aspecto clave de su modelo operativo es el uso de inteligencia artificial para optimizar la planificación y el mantenimiento de la flota. A través de un programa de conducción eficiente, la empresa ha podido ahorrar considerablemente en consumo y emisión de gases contaminantes, logrando una reducción de 10.640 litros, equivalentes al uso de un turismo que recorre casi 200.000 km.

Además, Alsa colabora con las administraciones locales en planes que promueven un turismo más responsable. Un ejemplo exitoso es su participación en el Plan de Acceso a los Lagos de Covadonga en Asturias, donde logró desviar más de 182.000 visitantes del acceso tradicional, caracterizado por el uso intensivo del vehículo privado, hacia un sistema de transporte público más eficaz y menos contaminante.

El transporte público y su impacto ambiental

El sector del transporte es responsable de cerca de un tercio de las emisiones totales en España, de las cuales casi el 50% son generadas por vehículos privados, mientras que el transporte en autobús solo representa un 4%. Según Alsa, una mejora en el uso del transporte público podría no solo reducir las emisiones, sino también disminuir la congestión y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Para ello, son necesarias políticas públicas que fomenten esta transición hacia un transporte más sostenible.

Fundada en 1923 en Luarca, Asturias, Alsa ha evolucionado de ser una pequeña empresa de autobuses a un actor de referencia en el transporte de viajeros tanto a nivel nacional como internacional. Su experiencia y adaptación a las nuevas tecnologías la convierte en un modelo a seguir en el sector del transporte sostenible.