Aegean Airlines busca adquirir el control de Volotea en una nueva estrategia de expansión.

Volotea reporta pérdidas de 350 millones desde 2022, año en que recibió un rescate de 200 millones por parte de Sepi.

Volotea, la aerolínea española que ha enfrentado un severo clima financiero, ha acumulado pérdidas que ascienden a 350 millones de euros desde 2022. En ese año, la compañía recibió un rescate de 200 millones de euros de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) para afrontar sus problemas económicos.

Actualmente en preconcurso de acreedores, Volotea ha proyectado para 2025 un resultado negativo de 33,3 millones de euros, a pesar de esperar un resultado de explotación positivo de 30,2 millones y un EBITDA estimado en 161,5 millones. Las pérdidas de este año se añadirán a los 64 millones que la aerolínea sufrió en 2025 y a otros 26 millones en 2024. A lo largo de 2023, la compañía perdió 74 millones, y en 2022, otros 151 millones. Asimismo, en 2021, las pérdidas alcanzaron los 78 millones y, en 2020, fueron de 122 millones de euros.

Desde 2022, si se consideran todos estos datos, las pérdidas anuales han sumado un total significativo. La auditoría de EY ha señalado la preocupante situación de la compañía, advirtiendo sobre la incertidumbre que rodea su capacidad para mantener operaciones debido a su creciente déficit y patrimonio neto negativo.

Factores que impactan las finanzas de Volotea

La aerolínea destaca que tanto la pandemia de COVID-19 como los conflictos bélicos en Ucrania y en Oriente Medio han sido factores determinantes en su caída económica. Estos eventos han provocado un aumento notable en los precios del petróleo, afectando directamente al turismo y a la industria de la aviación.

A 31 de diciembre de 2025, Volotea presentó un fondo propio negativo de 77,5 millones de euros y un fondo de maniobra igualmente desfavorable que alcanzó los 320 millones. Debido a estas condiciones financieras delicadas, la aerolínea ha optado por acogerse al preconcurso de acreedores, lo que les permitirá negociar un plan de pagos con sus acreedores sin el riesgo inmediato de ser obligados a declarar concurso.

La financiación proporcionada por la Sepi se dirimió en un préstamo participativo de 200 millones de euros, con una amortización prevista para 2029, cuyo propósito era cubrir costes operativos y no operativos, mejorando así la situación patrimonial a largo plazo de la empresa. Sin embargo, a pesar de la inyección financiera, la empresa enfrenta un futuro incierto.

Perspectivas inciertas y medidas en consideración

Ante la perspectiva de nuevas pérdidas significativas y un patrimonio neto negativo, Volotea debe implementar medidas urgentes para mejorar su liquidez. Estas estrategias incluyen la búsqueda de aportaciones adicionales de capital y la reestructuración de la deuda existente, aunque muchas de estas acciones dependen de la obtención de autorizaciones regulatorias y acuerdos con terceros, lo que añade un nivel de incertidumbre a sus planes.

A medida que la aerolínea navega por estas aguas turbulentas, la realidad es que su situación financiera es cada vez más crítica. La evaluación actual muestra que Volotea no tiene opciones viables para sanar su desequilibrio patrimonial sin un cambio significativo en su curso. La industria estará atenta a los próximos pasos de la aerolínea en un entorno tan desafiante como el actual.