Stoke Space Technologies ha dado un paso significativo en su trayectoria hacia una revolución en el transporte espacial, anunciando la “cierre inicial” de una ronda de financiación Serie E por un total de 1.000 millones de dólares. Este financiamiento tiene como objetivo principal acelerar la producción y frecuencia de vuelos, así como el desarrollo de una nueva generación de cohetes, un desafío en el que la empresa busca diferenciarse en el competitivo mercado de lanzamientos espaciales.
El CEO Andy Lapsa destacó que esta ronda es fundamental para establecer la infraestructura necesaria. “Se trata de escalar”, afirmó, enfatizando la importancia de financiar la ejecución de su segundo vehículo, que promete ser más grande y eficiente.
La inversión fue liderada por Point72 Ventures y Spark Capital, con participación adicional de General Innovation, Glade Brook Capital, entre otros. Con esta inyección de capital, Stoke busca competir directamente con gigantes como SpaceX, que ha establecido un estándar en el sector espacial con sus cohetes reutilizables y su ambicioso programa Starship.
Innovación en diseño y tecnología
Lo que distingue a Stoke de otras start-ups como Rocket Lab y Relativity Space es su enfoque en la reutilización no solo del primer, sino también del segundo estadio de su cohete. Este enfoque busca no solo reducir costos, sino también abrir la puerta a un acceso verdaderamente económico al espacio, algo que ha resultado esquivo hasta ahora.
Para lograrlo, la compañía ha optado por una innovadora solución de refrigeración activa, utilizando hidrógeno líquido superenfriado para proteger su vehículo de las intensas temperaturas durante la reentrada a la atmósfera. “Hemos realizado exhaustivas pruebas en tierra y estamos listos para implementarlo en el primer vuelo”, afirmó Lapsa, destacando la confianza en su tecnología frente a los desafíos que ha enfrentado SpaceX con su Starship.
Stoke espera que su primer vehículo, denominado Nova Pathfinder, realice su vuelo inaugural en 2027. A pesar de los retrasos comunes en el sector, Lapsa se siente optimista, habiendo realizado pruebas estructurales y operativas en las instalaciones de Moses Lake. “Hemos comprobado tanto el sistema terrestre como el cohete por separado, y ahora debemos integrarlos”, explicó el CEO.
Perspectivas de mercado y futura expansión
La compañía ya ha comercializado contratos de lanzamiento para el Nova Pathfinder, que podrá transportar tres toneladas métricas a órbita terrestre baja. Esto, según Lapsa, lo convertiría en el vehículo debut más grande fabricado por una empresa estadounidense hasta la fecha, aunque el objetivo principal sigue siendo alcanzar exitosamente la órbita.
Además, Stoke ha hecho públicas sus intenciones de avanzar con un cohete aún más grande, el Nova Block 2, que sería capaz de transportar 15 toneladas métricas a la misma altitud. Este vehículo se prevé para 2029, justo cuando el Falcon 9 de SpaceX pueda ser retirado del servicio, lo que podría abrir oportunidades para Stoke en un mercado en crecimiento.
La perspectiva de que SpaceX reduzca su capacidad de lanzamientos plantea un dilema: la creciente demanda de servicios espaciales frente a una oferta limitada. Lapsa reconoce que cualquier cambio en el panorama del lanzamiento puede beneficiar a aquellos que no operan sus propios activos espaciales, como es el caso de Stoke.
“Ahora es el momento para empezar a desplegar las constelaciones y aplicaciones que la industria ha ansiado”, concluyó Lapsa, subrayando la urgencia de avanzar en un campo donde las oportunidades son cada vez más prometedoras.
