La economía española ha recibido un notable respaldo por parte de las agencias de calificación crediticia, al mejorar su perspectiva sobre la deuda pública del país. Recientemente, Scope Rating elevó la calificación de la deuda española de un A a un A+, colocándola un escalón por debajo de França, que posee un AA-. Este cambio refleja un desempeño económico sostenido, respaldado por una sólida demanda interna y una disminución de las vulnerabilidades externas.
Desde el Ministerio de Economía, se señala que las agencias de rating, los mercados y los inversores han empezado a reconocer la fortaleza y modernización de la economía española. La mejora en la calificación ha sido continua desde 2012, lo que ha permitido que España tenga hoy costos de financiamiento inferiores a los de Francia, una situación insólita hasta hace poco. A juicio de fuentes oficiales, España está liderando el crecimiento entre los principales socios de la zona euro gracias a una política económica renovada, que ha permitido un ciclo notable de aumento en el empleo y productividad.
Al cierre de 2025, la deuda española se situó en el 100,7% del PIB, cifra que es inferior en comparación con el 101,4% pronosticado en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo. La proyección del Gobierno para 2026 establece una disminución adicional, situando la deuda en un 99,3% del PIB, marcando un avance significativo en las cuentas públicas del país.
Prima de riesgo y su impacto
Un indicador clave en la evolución de la deuda es la prima de riesgo en comparación con otros países de la Unión Europea. Actualmente, la prima de riesgo de España con respecto a Alemania se sitúa en 44 puntos básicos, un nivel no registrado desde 2008. Aunque el tipo de interés del bono a 10 años está alrededor del 4%, la prima de riesgo de Francia supera a la de España, con el país galo enfrentando costos de endeudamiento aproximadamente 50 puntos básicos más altos.
A pesar de este panorama favorable, Scope ha expresado preocupaciones sobre el clima político en España. La elevada fragmentación parlamentaria y un Gobierno en minoría generan incertidumbre política, lo que puede obstaculizar el impulso reformista y la capacidad del Ejecutivo para responder rápidamente a desafíos e imprevistos.
Con todo, las perspectivas positivas en términos de ratings traducen un acceso más fácil a los mercados. Las recientes emisiones de deuda sindicadas por el Tesoro han mostrado una demanda récord, evidenciando la confianza de los inversores. A día de hoy, mientras que Moody’s otorga a España un A3 y Fitch un A, Standard & Poor’s le asigna un A+, equiparando esta calificación con la de Francia, lo que refuerza la imagen sólida de la deuda pública española en el panorama europeo.
